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Los Angeles Rams

¿Qué demonios está ocurriendo con Jared Goff?

Es inexplicable que el número uno del draft no esté en el campo viendo como ni su equipo ni Case Keenum están sobrados de talento.

¿Qué demonios está ocurriendo con Jared Goff?
Leon Halip AFP

Este domingo tuve mi ración semanal de grandes rookies en acción. Ahora mismo puedo decir, de memoria y ciñéndome sólo a los partidos en los que tuve que hacer crónica, que Joey Bosa o Laremy Tunsil fueron absolutamente claves en los triunfos de los San Diego Chargers y los Miami Dolphins, sus respectivos equipos. Actuaron como lo que son: primeras rondas dignas de saltar al campo según se les elige en el draft y, además, rindiendo como los mejores en el campo. No fueron los únicos: Keanu Neal o Hunter Henry, por ejemplo, me dejaron muy buen sabor de boca.

Y, desde luego, no es novedad este año. Si me pongo a nombrar a jugadores de primera año que no es que lo estén haciendo bien, no, sino que están siendo claves en sus equipos y nos están dejando con la boca abierta, nos salen un montón de nombres: Carson Wentz, Zeke Elliott, Dak Prescott, Leonard Floyd, Ronnie Stanley, Jack Conklin, Ryan Kelly, Will Fuller...

Es una lista exagerada para lo que es habitual en la NFL. Que esta liga es muy complicada y la adaptación inmediata de los chavales, incluso de los mejores, más una ilusión veraniega que una realidad de otoño.

Pues en esa lista llama la atención la ausencia del número uno del draft: Jared Goff.

El quarterback de Los Angeles Rams ni siquiera ha tenido oportunidad de demostrar si vale o no o, mucho más realista en esta fase de su carrera, si puede estar con dignidad en el campo o no. Y es que Jeff Fisher, su entrenador, ni le ha probado.

Los Rams llevan tres derrotas seguidas. En la última de ellas, Case Keenum, QB titular, lanzó cuatro intercepciones. Los problemas del equipo, que duda cabe, van mucho más allá de la posición de QB, pero tan cierto como eso es que el bueno de Keenum no les aporta un factor diferencial ni cuando juega al límite de sus capacidades. Nunca dejará de ser un pasador correcto en esta liga.

Y un número uno del draft no puede estar en el banquillo por un lanzador correcto en un equipo mediocre. No tiene ningún sentido. Menos aún cuando sus compañeros de promoción nos alucinan domingo a domingo.

Dice Jeff Fisher que Goff no está preparado y que no jugará hasta que lo esté. Es un argumento que no parece sostenerse ¿Por qué no está preparado? ¿Qué está aprendiendo en el banquillo? Si está tan verde como para no apartar a Keenum de la titularidad en un año en el que, parece, las opciones de pelear por playoff son escasas ¿para qué elegirle con el uno global? A fin de cuentas, todos los años hay QBs en el draft, y si crees que éste es el elegido, hombre, por poco preparado que esté sabrá jugar a esto ¿no?

A Jeff Fisher es probable que no le quede mucho tiempo como entrenador de los Rams. Se encamina a otra temporada de 7-9, o similar, algo que juró que no quería volver a repetir y que es poco menos que su seña de identidad. Que no quiera echar el resto con Jared Goff es una señal muy fea sobre el nivel del jugador, sobre su estado de desarrollo, sobre la decisión de apostar por él y sobre su propia mortalidad como entrenador.

Jeff, por favor, que queremos ver al chaval, y que ponerle a jugar es la mejor coartada posible para tu futuro. Sé sensato, y danos lo que queremos: a Jared Goff.