Detroit Lions

Stafford, el QB con más yardas en sus 100 primeros partidos

Los Lions llevan tres victorias seguidas y su gran estrella es culpable en gran medida de ello. Su juego le está elevando a conversación de MVP.

Stafford, el QB con más yardas en sus 100 primeros partidos
Gregory Shamus AFP

Matthew Stafford ha conseguido algo que ningún otro quarterback de la NFL había hecho: llegar a 27890 yardas en sus 100 primeros partidos como profesional. ¿Sabéis cuantas yardas son por partido? Tranquilos, no os esforcéis, no hagáis la cuenta no sea que os herniéis: son 278,9.

Se trata de un récord y, como tal, ha de ser celebrado. Pero, seamos justos, en esta época de la Happy Pass League y la obsesión por la Fantasy es normal que los guarismos históricos de pase vayan cayendo año a año. No se trata de quitar mérito a Stafford sino de ponerle en su contexto, ese que hace que la NFL de hoy no se parezca en mucho, pero menos aún en lo que a estadísticas se refiere, a la de hace décadas.

Para lo que si sirve este hecho es para fijarnos un poco más en el trabajo que está haciendo Stafford este año que, quizás por primera vez en su carrera, es mucho más profundo e interesante que el de un mero pasador con unas condiciones físicas descomunales para su puesto de trabajo.

Los Detroit Lions llevan tres victorias seguidas y un récord de 4-3. Todo lo que sea estar por encima del 50% es algo positivo en esta liga, al menos para los equipos que no parten con la idea de ser favoritos claros para pelear por la Super Bowl. Y los Lions no lo son.

En estos tres partidos ha lanzado para 11 touch downs y cero intercepciones, con un quarterback rating por encima de 100 en cada uno de ellos, y dos por encima de 130, lo cual es fabuloso.

Da la sensación de que, al fin, se ha dejado alcanzar por la madurez. Y le está sentando de fábula.

No es casualidad que le haya llegado este momento dulce justo el año después de la retirada de Calvin Johnson. El receptor fue su compañero de baile en sus primeros siete años en la liga. Megatrón era tan polarizante que 'obligaba' al QB a buscarle de forma constante. Por su mera presencia, la mirada se iba hacia él. Era lo más fácil, lo más seguro, buscarle aún estando muy bien defendido ya que era capaz de bajar melones y convertirlos en pases completos.

Ante su ausencia, Stafford ha tenido que reinventarse y ampliar su mirada. A la vez, eso le ha hecho acortar el campo, no abusando de ese cañón que tiene por brazo para buscar completos en campo profundo. El resultado es un juego global más sensato, alejado de riesgos y que es capaz de hacer avanzar a su equipo.

Todo lo anterior le ha llevado, hoy mismo, a aparecer como posible candidato a MVP en alguna lista. Calificarlas de optimistas y exageradas es quedarse corto pues, desde luego, no cumple con los requisitos básicos para ese premio. No de momento, al menos, pero sí que da buena cuenta del paso adelante que ha dado Stafford este año y, con él, unos Lions mejores de lo sospechado.

El récord tiene su importancia, pero es lo de menos. Eso es algo que seguro que sabe Stafford, que ha debido cansarse de aparecer en todas las listas estadísticas relevantes salvo la realmente importante: la de las victorias. Con un QB más asentado, en Detroit pueden pensar que su equipo está cogiendo un aire diferente al de las últimas temporadas. Y les sienta bien.