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San Francisco Giants renuncian a perder gracias a la épica

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San Francisco Giants renuncian a perder gracias a la épica

San Francisco Giants renuncian a perder gracias a la épica

John Hefti

USA Today Sports

La increíble capacidad de los californianos, que han ganado los últimos diez encuentros que estaban al borde de la eliminación, es digna de estudio.

Los playoffs de la Major League Baseball ofrecen una montaña rusa de sensaciones, una que se acrecienta por el hecho de jugar prácticamente todos los días y con una cantidad de capas dentro de un mismo encuentro, que se incrementa casi a nivel exponencial si lo consideras en relación con una serie, sea al mejor de cinco o siete partidos.

Hace bien poco hablaba con un compañero en la redacción sobre lo muchísimo que le gustaba el formato de Wild Card, que parece que fue ayer y, en realidad, tampoco hace tanto tiempo, por esa urgencia de ganar sí o sí para seguir vivos un día más. Aunque estoy de acuerdo con ese componente emotivo, que es extraordinario y le da otro punto a la mejor época de postemporada de los cuatro grandes deportes norteamericanos, el formato serie me sigue encantando con todos sus matices.

Y como todo buen partido eliminatorio que se precie, el formato serie y la urgencia de ganar se unió para ofrecernos un encuentro sin igual que perdurará por siempre y para siempre, porque lo que se pudo ver durante la noche, madrugada, mañana o lo que sea en las últimas horas ha sido algo extraordinario, con toda y cada una de las letras que compone esa palabra.

No se puede entender de otra manera después de lo visto en el legendario tercer encuentro de las Series de División entre San Francisco Giants y Chicago Cubs en el AT&T Park. Es así de claro.

Si tenéis la posibilidad de verlo, os animo a hacerlo, a pesar de las premuras con el calendario que se nos echa encima hoy mismo con los cuartos encuentros de esta misma serie y la de los Dodgers y Nationals. Tiempo tendremos para reposarlo y valorarlo.

Partiendo de la base del maravilloso duelo que enfrentaba a Madison “invencible en octubre” Bumgarner contra Jake Arrieta, el partido no desentonó porque se trata de dos equipos que están muy bien plantados y dirigidos desde los banquillos y no nos pueden decepcionar en ese sentido.

Sin embargo, lo que parecía imposible, que Bumgarner no estuviera tan inabordable como de costumbre, ocurrió y ahí estaba Jake Arrieta para lograr un home run de tres carreras contra el tipo en el que todos pensamos como el mejor pegador en su puesto, sin olvidar que Jake también se defiende de maravilla.

Aun así, ‘Mad Bum’ estuvo rocoso como se espera de él, aunque no estuviera a su mejor nivel, y maniató a unos Cubs que más allá de los pitchers y Kris Bryant (un poco más sobre él más adelante), logrando que el partido permaneciera en un pañuelo.

Después de anotar en un par de entradas consecutivas contra Arrieta, los Giants tenían un desafío incluso mayor contra un bullpen al que no había conseguido hincar el diente en todo el 2016. Cuando vas perdiendo por 3-2 al inicio de la octava entrada, no parece el panorama más halagüeño, ¿verdad?

Pero llegó la octava entrada, y después de quemar un par de relevos que concedieron un par de corredores, Joe Maddon apostó a todo o nada con Aroldis Chapman para conseguir los últimos seis outs, algo que se exige en octubre y lo estamos viendo con frecuencia (véase Andrew Miller, Cody Allen, Roberto Osuna y demás).

No podía ser de otra manera. El héroe del partido de Wild Card, Conor Gillaspie logró un triple, el primero que concedía en su carrera Chapman contra un bateador de su mismo perfil que empezaba a cambiar la marea del partido… una vez más. El relevo del cubano no fue bueno, pudiéndose argumentar que hubiera sido mejor utilizar esa carta desde el inicio de la octava en lugar de quemar a Wood y a Rondón. Octubre no perdona.

Con San Francisco ya por delante y con recuerdos de lo ocurrido en pasados octubres, Sergio Romo salió a proteger la ventaja para (oh, sorpresa) las dos últimas entradas. ¿Dicho y hecho? Va a ser que Kris Bryant tenía otra idea en la cabeza, con un home run que lo es en esa parte del campo… y no en otros estadios.

En el clásico juego de eliminación, los Giants demostraron una resistencia a prueba de bombas gracias al doble de la victoria de Joe Panik en la decimotercera entrada.

Ya se les ha bautizado como las cucarachas del béisbol. Ese apodo no es descalificativo, sino todo lo contrario. A pesar de que las cucarachas son unos bichos asquerosos, su persistencia a la hora de vivir es muy similar a estos Giants que han ganado los últimos diez partidos en los que el equipo ha estado a punto de la eliminación.

Lo que nadie puede dudar es que el mojo y la ilusión de los Giants está por las nubes. Esto es muy habitual en la naturaleza humana y esa adrenalina fluye como un torrente por las venas de todos los involucrados con San Francisco, más después de haber ganado de esa manera.

No obstante, antes de animarnos en exceso de cara al quinto partido hay que pensar en lo que puede ocurrir en el cuarto, que también hay que ganarlo. Matt Moore (6-5, 4.08) intentará contener a un turno que tiene el segundo mejor OPS contra los zurdos contra un veterano de mil batallas como John Lackey (11-8, 3.35). Eso sí, los Cubs deben empezar a producir en masa y no depender casi exclusivamente de lo que haga Bryant y los pitchers bateando, que es un riesgo inmenso.

Tenemos una serie completamente nueva tras la victoria de San Francisco. Sólo nos queda comprobar si esa increíble capacidad para renunciar al triunfo va a ser suficiente para superar a los Chicago Cubs. Tiempo al tiempo.

Como dice Steve Perry, que lo saben bien por San Francisco, no hay que dejar de creer y hasta el eliminado número 27, hay que seguir peleando.

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