Pitos y la decadencia blanca

Ya me decía yo que tardaba mucho en escuchar esa melodía maravillosa en el Bernabeu. Antes del empate, el respetable, empezó a brindarnos momentos de música celestial. La única que teme don Florentino.

Varane se arrastra por el campo, tiene miedo y es una pena porque es un pedazo de jugador, pero ya nos va bien. Sin las manos semanales de Sergio Ramos de cada partido y sin las bulas de los árbitros, todo es más difícil, ¿verdad?. Sino que se lo digan a Carvajal que se cree que puede meter los patadones de Sergio Ramos y a él, sí que le sacan amarillas.

Sin el James que juega con la selección colombiana y casualmente se lesiona mientras calienta (no os perdáis los tweets de la madre que son poesía pura) y sin el mariscal Modric, el Madrid tiene un problema en la organización porque Isco se perdió hace dos años. Pudo convertirse en un David Silva o en un lejano don Andrés pero se quedó eternamente en el banquillo. Eso sí, dinerito no le falta.

Ronaldo juega enfadado, no se alegra cuando sus compañeros meten gol, se esconde en una esquinita y allí regatea tres veces al defensor y centra. Algo tenía que hacer.

Danilo... Con que el Eibar pagaría la cuenta, ¿no?. Págala tú. Y lo de Morata es de traca ya que aprende rápidito a tirarse a la piscina. Messi jamás lo haría.

No han dominado, no han controlado y el Eibar ha jugado a fútbol con un presupuesto casi diez veces más pequeño.

Al final, incluso Santos ha rematado en contra de su propio equipo y el corazón se me ha parado.

Zidane no juega a nada, pero eso ya lo sabemos todos: los blancos y los no blancos. Tuvo la suerte del año pasado consiguiendo la champions más absurda de la historia, más absurda incluso que la que ganó Mou con el Oporto.

Se atisba la decadencia total y así lo sería si Ter Stegen no jugara a ser Messi y se dedicara a parar la pelota. Imperial Piqué, ojalá llegue el día que este buen hombre deje de pensar en pequeño y piense en leyenda. Aquel día se merendará a Beckembauer.

Seamos honestos, este guardameta es un poco pesadito porque no es necesario montar estos cristos y hacernos sufrir tanto. Pero parece ser, que últimamente, nos gusta sufrir gratuitamente.