TRASPASO

Los Vikings se tiran a la piscina con el traspaso de Bradford

Tras la grave lesión de Bridgewater, Minnesota ha decidido apostar por un quarterback contrastado, que se convierte inmediatamente en titular.

Los Vikings se tiran a la piscina con el traspaso de Bradford
Thomas J. Russo USA Today Sports

El conjunto de los Minnesota Vikings era uno de los grandes favoritos para el título de la NFL antes de iniciarse la temporada o se trataba más bien de uno de esos intrigantes casos de un club que puede surgir desde una segunda línea y superar al resto del plantel de los favoritos ya fuera por la izquierda, por la derecha o por donde se pueda.

Sin embargo, la grave lesión de rodilla sufrida por Teddy Bridgewater en un intrascendente entrenamiento de pretemporada hacía peligrar gran parte de sus opciones al perder para toda la campaña a uno de los mejores ‘game-manager’ de la competición. El nerviosismo se había asentado en las Ciudades Gemelas al tener que depender para toda la temporada en el buen hacer del trotamundos Shaun Hill.

Nunca lo sabremos, pero el punto de inflexión a la hora de recuperar las ilusiones por parte de la parroquia Viking puede tener una fecha y es la del 3 de septiembre de 2016, cuando se ha anunciado que los Eagles han acordado el traspaso de Sam Bradford para que se convierta en su quarterback titular de cara a la venidera temporada.

Y más les vale que así sea, porque el precio ha sido prohibitivo.

Según se ha dado a conocer, los Vikings mandan su primera ronda en 2017 y una cuarta ronda condicional en 2018 para hacerse con los servicios de su nuevo director de orquesta. Bradford, que firmó un contrato en marzo de 2016 por dos años de duración y 35 millones de dólares, con 22 garantizados, seguirá en los libros de cuentas de los Eagles, que serán responsables del total del ‘signing bonus’ de 11 millones, cuyo último plazo era el pasado 1 de septiembre.

Así pues, los Vikings se harán cargo de los 20 millones de dólares de salario base más otro bonus de 4 millones siempre que se permanezca en el roster en marzo de 2017.

Nadie puede negar que el coste asumido por los de Minnesota es enorme, aunque el potencial último gran año en la carrera de Adrian Peterson unido al estreno de la maravilla tecnológica que es el U.S. Bank Stadium han hecho que los Vikings se lancen a la piscina… sin saber si hay agua en ella.

Pero no es una apuesta descabellada por parte del club, ya que las lesiones de rodillas pueden conllevar ciertas complicaciones y se aseguran tener un quarterback de garantías si Bridgewater no se recupera correctamente de su desafortunado lance del Destino, aunque viendo el historial médico de Bradford, con dos roturas de ligamento cruzado anterior en el pasado, mejor será encomendarse a los dioses del football.

Como es lógico, la habitual caída de piezas de dominó ha tenido en Brad Sorensen a su última víctima, ya que será uno de los jugadores cortados por parte de la franquicia a la hora de completar el roster de 53 jugadores que iniciarán la temporada de la NFL.

Al mismo tiempo, con la marcha de Bradford a Minnesota, hay dos jugadores que han ascendido en los últimos minutos. Chase Daniel pasa a ser el títular ‘de facto’ de los Philadelphia Eagles mientras que Carson Wentz es el suplente en la posición de quarterback.