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Se fuga de Madrid a Miami por una buena causa

Desde hace nueve años cruza religiosamente el charco y este año decidió participar en la prueba Ironman 70.3 de la 'Ciudad del Sol'.

Miami
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Se fuga de Madrid a Miami por una buena causa

Alberto Aragonés es un español atípico, lejos de los cánones a los que estamos acostumbrados. Si no fueses Alberto Aragonés y te rompieses el ligamento de la rodilla, probablemente hubieras abandonado el deporte competitivo, y desde luego no habrías querido oír hablar del circuito de Ironman. Eso fue precisamente lo que hizo Aragonés: lejos de rendirse se dedicó a prepararse como triatleta, uniéndose al Club Triatlón Ecosport Alcobendas, para terminar compitiendo en el circuito Ironman, una de las pruebas más exigentes de este deporte.

Hoy está en el puesto 34 de España en el Ranking Ironman 70.3 en el competido grupo de 35-39 años (la media de edad del circuito en el mundo es 37 años) y entrena a diario para poder competir: "hay que variar mucho el estilo de vida y además es imprescindible que tu entorno más cercano lo entienda y lo apoye, sino se hace difícil compaginarlo. Son muchas horas a la semana de entrenamientos de los 3 deportes (natación, ciclismo y atletismo) mas la preparación física, gap, pilates, fisioterapia."..

Una fecha siempre reservada en su apretada agenda es la de Miami: desde hace nueve años cruza religiosamente el charco y este año decidió participar en la prueba Ironman 70.3 de la 'Ciudad del Sol'. “Vengo a Miami todo lo que puedo. Tengo amigos muy comprometidos con el deporte aunque a veces me intentan llevar por el mal camino. Pero antes de la prueba trato de portarme bien, son muchos días entrenando como para estropear esta ilusión bailando de más”.

Aragonés sufrió la particularidad del clima de Miami. A pesar de que está terminando la época de huracanes, las rachas de viento son complicadas y los tiempos en las pruebas son más altos que en otros lugares: “estoy contento a pesar de haber terminado por encima del tiempo que me había marcado, pero la natación fue complicada para todos los participantes por las corrientes del canal y la mitad del recorrido del sector ciclista tuvimos viento en contra por lo que los tiempos generales fueron altos... mal de muchos... (risas)”

Sin embargo, este madrileño no se rindió: “en un buen club te preparan para ello, aunque por tu cabeza pasa siempre la idea de tirar la toalla. En mi caso suele ser en la bici, el sector donde siempre sufro más. Para la gente que entrena poco, sin rodearse de expertos y sin hacerse pruebas medicas de manera regular, si es conveniente que presten atención a los mensajes que les lanza el cerebro, así podrán evitar disgustos”.

La prueba ya está pasada. Y ahora toca disfrutar. Casualmente, el Ironman coincide con Halloween: “es una época que me gusta y que aprovecho para hacer reuniones con la familia y los buenos amigos que tengo por aquí y que saben cuidarme bien, además la noche de brujas es tremendamente divertida¨

Tras la competición toca disfrutar de la ciudad a su manera: “Lo más divertido que hacemos es salir a correr y meternos alguna buena cena en los restaurantes de moda o en el clásico “Rincón Asturiano”. Después, excepcionalmente, podemos salir a bailar siempre a modo de estiramientos (risas). Es más fácil vernos por la mañana en la playa jugando volley que por la noche, bailando en la zona más turística de Ocean Drive… El Miami nocturno es impresionante y si vienes a esta ciudad tienes que conocerlo, pero para mi círculo ese momento ya pasó".