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CAROLINA PANTHERS

Cam Newton tiene un serio problema: es grande y fuerte

Tal y como le sucedió en su día a Shaquille O'Neal en la NBA, el quarterback de los Carolina Panthers sufre un trato discriminatorio por parte de los árbitros.

Cam Newton tiene un serio problema: es grande y fuerte
Mark J. Rebilas USA Today Sports

A principios de este siglo yo detestaba a Shaquille O'Neal. Jugaba en un equipo todopoderoso al que quería ver perder siempre. No paraban de ganar. Lo que más me molestaba de él, sin embargo, no era eso, sino que resultase imparable. En palabras del mítico comentarista español Andrés Montes (seguimos echándote de menos) "por el artículo 34: hago lo que quiero, cuando quiero y lo que me da la gana". Así era. Era grande, fuerte, rápido. No habíamos visto nada igual.

No habíamos visto nada igual nosotros, como espectadores, pero tampoco los protagonistas. Ni sus rivales ni, esto es crucial, los árbitros. De tal manera que los defensores rivales pronto comenzaron a tratar de pararle de la forma que fuese. La de palos que se comió ese hombre no está en los escritos. Le daban a maza, en las manos, en las costillas, en los riñones, en la cabeza. Pum, pum, pum. En cada ataque. Recibía, estimo, unas cincuenta faltas por partido. No sé si me quedo corto.

No se pitaban ni la cuarta parte.

Es entendible. Muy humano. Los árbitros veían aquella maldita mole en movimiento, imparable, y pensaban, supongo que desde lo más hondo del subconsciente y no como algo premeditado, que bastante hacían los demás con intentar ponerse delante de él y, lo más importante, que con las condiciones físicas que le adornaban eso no le hacía más que cosquillas.

Y se equivocaban. Con mucho. Era injusto y absurdo.

Ahora sucede lo mismo con Cam Newton en la NFL.

El trato injusto de los árbitros a Cam Newton

En el partido que ha dado por iniciada la temporada en la liga, el Denver Broncos-Carolina Panthers, hemos visto como al QB de estos últimos se le molía a palos. Incluso hubo tres jugadas muy claras de agresión casco contra casco. En otras ocasiones se permitieron golpes dentro del pocket con el balón volando lejos de la mano derecha de Newton.

No está en mi ánimo valorar la legalidad o no de esas jugadas. En algunos casos es muy obvio que los árbitros se equivocaron, en otras es bastante más difuso. Pero lo que es absolutamente incontrovertible es que esos mismos golpes en los cuerpos del 90% de los QBs de la NFL se hubiesen saldado con pañuelo amarillo, 15 yardas de penalización y un primer down. En todos los malditos casos. Y ya no te quiero decir nada si se trata de una estrella como, por poner un ejemplo sin relación con el caso actual, alguien que fuese el regente MVP de la competición.

Al igual que con Shaquille O'Neal en la NBA, los árbitros de la NFL consideran que Cam Newton puede soportar esos golpes. Es grande. Es fuerte. Es rápido. Seguro que puede. Pero, aún asumiendo que es una reacción instantánea entendible desde el punto de vista psicológico, sigue siendo una injusticia palmaria, y algo a corregir.

Por supuesto, en Carolina han de asumir que su QB se expone mucho en jugadas de carrera, y que se va a llevar más bofetadas de lo que acostumbran los que juegan en su puesto. También que son un equipo muy físico, y que con mucho físico les van a responder. Pero el grupo arbitral ha de entender que no por ser una puñetera bestia física se ha de ser más permisivo en la aplicación de la ley. Y eso no es lo que vimos en el primer partido de la temporada.