Caída en picado

Dicen que siempre puede ir todo a peor y el Barça se empeña en demostrarlo en cada partido.

No me digan, por favor, que estos jugadores no tienen calidad porque no me lo creo. Vale, de acuerdo, olvidemos a Griezmann durante un rato. Hagamos el esfuerzo.

Por tanto, si los jugadores tienen calidad, ¿qué falla? La respuesta es sencilla o la actitud o la estrategia.

Sobre lo primero, cualquiera lo palpa en el minuto cinco si el equipo sale con el diente fuera o no y es verdad que en un par de partidos el Barça salió así, pero nada más. No hay un mínimo de sangre, empuje y pasión, de aquella que desparramaba Puyol o en otros lares Gatusso o Baresi.

Entonces nos queda la estrategia del once en el campo, que, digámoslo así, da que pensar. Tan complicado es poner a Griezmann en una posición que no sea la de nueve, porque no es nueve.

Tan difícil es que el entrenador entienda que un 4-3-3 tiene más sentido que las cosas raras que intenta.

No se puede pretender que lo que hacía antes Xavi e Iniesta, ahora se quiera que lo pinten Pjanic y Coutinho. Es que no tiene sentido, es que no se aguanta por ningún sitio.

De Jong sigue jugando con miedo y Pedri hace todo lo que puede, como el gol en bandeja que le ha dejado a Dembele que ha vuelto a fallar.

Y respecto a tirar el penalty. Si algún día querido lector, algún club paga 150 millones de dólares por tu ficha y no acabas de demostrar todo lo bueno que decías que eras, pide la pelota, sé valiente y chuta tú el penalty. En otras palabras, no hagas como Griezmann.

Y sobre la entrevista de Messi el otro día. Qué ganas tenía de ver al capitán del Barça rasgarse el pecho y decir que estaría dispuesto a enseñar a Ansu, Pedri y Riqui y que iba a estar 10 años en el banquillo yendo a todos los partidos porque ama el fútbol y el Barça con el objetivo de ganar, formar, colaborar y divertirse.

Pero no, no fue así.