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Previa 2020: Minitemporada de MLB promete sorpresas

Grandes Ligas inicia su campaña más breve desde 1878 con la promesa de intensidad e incertidumbre... en todos los sentidos.

Opening Day de la campaña 2019
Thearon W. Henderson Getty Images

Bienvenidos a 2020, el año en el que todo puede suceder. Literalmente cualquier cosa. Y el baseball de Grandes Ligas no es la excepción, si acaso, es la norma.

La incertidumbre se apoderó del baseball, como de todo lo demás, en este año. Incluso desde antes de comenzar. Luego de meses de negociaciones públicas y privadas se libró el primer obstáculo al acordar el inicio de la campaña, un calendario de 60 partidos que será el más breve desde 1878.

A partir del jueves se despejarán el resto de las dudas.

La primera, y la más importante de todas es: ¿Se completará la campaña? En medio de un repunte drástico en el número de casos de coronavirus, no se necesita de mucho para que el virus entre a un clubhouse y desate una epidemia interna. Sólo queda esperar que los protocolos acordados por Grandes Ligas y el sindicato de peloteros sean suficientes.

No lo fueron para los Blue Jays, que no podrán jugar en Toronto debido a las estrictas medidas sanitarias que rigen a Canadá. Aún desconocen su casa para la campaña y se ha especulado que podrían jugar en Buffalo o compartir estadio con los Orioles.

Pero, una vez que se cante el “¡Playball!” el jueves en casa de los campeones Nationals, todo está en el aire.

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Estos son los peloteros que no jugarán en 2020

Ryan Zimmerman, Washington Nationals

Buster Posey, San Francisco Giants

Hector Noesi, Pittsburgh Pirates

Joe Ross, Washington Nationals

Tyson Ross, Agente libre

Nick Markakis, Atlanta Braves

Michael Kopech, Chicago White Sox

Jordan Hicks, St. Louis Cardinals

David Price, Los Angeles Dodgers

Félix Hernández, Atlanta Braves

Ian Desmond, Colorado Rockies

Mike Leake, Arizona Diamondbacks

Wellington Castillo, Washington Nationals

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Washington, por ejemplo, no podrá darse el lujo de iniciar la temporada como lo hicieron el año pasado, cuando después de 60 juegos tenían marca de apenas 27-33, la tercera peor de toda la Liga Nacional antes de un frenético cierre de campaña que los encaminó al gallardete. El desafío aumenta de dificultad sin la presencia de Anthony Rendón, quien emigró a Anaheim en la agencia libre.

Por si fuera poco, los Nationals también tendrán que luchar contra las circunstancias habituales, es decir, otros 29 equipos que quieren lo que ellos tienen. Ningunos más peligrosos que los sospechosos comunes. Dos de las franquicias con las nóminas más altas y los planteles más talentosos sumaron piezas increíbles.

En su afán por poner fin a una sequía de 10 años sin un título, los Yankees sumaron al estelar Gerrit Cole al frente de su rotación de abridores. El retraso en el inicio de la temporada le dio a New York invaluable tiempo para recuperar a peloteros lesionados como Aaron Judge, Giancarlo Stanton y James Paxton, pero de poco servirá si no rinden al nivel esperado, en especialmente en una división donde los Rays tienen todo a su favor, incluyendo la costumbre a jugar sin público.

Con una sequía aún más prolongada por quebrar, es lógico que los Dodgers hayan aumentado las apuestas. Cambiaron a tres de sus mejores prospectos a Boston por 60 días de alquiler de Mookie Betts. Todo con la intención de levantar su primer título desde 1988. Los Ángeles tiene muchas cuentas pendientes por saldar, habiendo perdido la Serie Mundial en dos de los últimos tres años, nada menos que ante dos equipos que estuvieron involucrados en respectivos escándalos de robo de señales. La profundidad en el roster del equipo de Dave Roberts y la implementación del bateador designado en la Liga Nacional le dan a los Dodgers una ventaja única.

Y hablando de robo de señales, la única certeza que habrá esta temporada es que habrá una buena cantidad de lanzamientos en dirección de la espalda de los bateadores de los Houston Astros. Las revelaciones de un esfuerzo concertado por robar señales en camino al título de 2017 y, peor aún el descaro y el mínimo remordimiento, les dibujaron un tiro al blanco en donde generalmente irían los números del uniforme.

Si pueden mantenerse en una pieza ante la lluvia de pelotazos por venir, los Astros aún cuentan con talento suficiente para mantenerse como protagonistas en el Oeste de la Liga Americana a pesar de la partida de Cole y la presencia de unos talentosos e infravalorados Athletics. En una campaña corta, no hay que descartar a nadie, menos a la trifecta Trout-Rendón-Pujols en el sur de California o a unos Rangers que luego de 60 partidos la campaña pasada estaban en playoffs.

¿Los Rangers en playoffs?

Sí, parece descabellado. Muy descabellado. Pero es apenas uno de muchos giros que nos trae una temporada donde los playoffs inician prácticamente desde el primer día. En el baseball de Grandes Ligas 60 partidos no son nada. Una racha de cinco o seis derrotas podría dejarte fuera de cualquier posibilidad y cualquier equipo puede perder cinco juegos en fila.

Lo mismo aplica en sentido contrario. Equipos con talento ofensivo y lanzadores jóvenes, como Rays, White Sox, Blue Jays o Reds, tienen oportunidades que no tendrían en un calendario de 162 partidos. Una buena racha, un poco de consistencia y la ventaja del poco tiempo de los rivales para familiarizarse con sus pitchers les dan algo que no habían tenido en muchos años: Esperanza.

El baseball, como el resto del mundo, se adapta a una nueva normalidad y, tratándose del 2020, todo puede pasar.