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Dave Roberts opina sobre la regla del DH en la Liga Nacional

Roberts argumenta que es partidario de hacer uso de la estrategia y la profunidad de la banca, pero las condiciones de esta temporada no favorecen a lanzadores para batear.

Dave Roberts
Harry How Getty Images

Corredor en posición de anotar, partido importante en juego. Es momento del lanzador, quien ha tenido un increíble partido y ha mantenido en ceros la pizarra, de presentarse en la goma con la madera en mano para remolcar. El entrenador se cuestiona: “¿Sentarlo y llamar al bullpen o ir con tal bateador emergente? ¿Vale la pena arriesgar una actuación entonada en la loma por una posible carrera?”. El dilema que ha permanecido por más de un siglo en la Liga Nacional será sólo memoria para 2020: la regla de bateador designado se aplicará de manera universal en la campaña reducida.

Para las mentes ofensivas de la Liga Nacional, como Don Mattingly —que jugó como inicialista la mayor parte de su carrera— esto representa una gran ventaja. Para otras, que, más que por tradicionalismo, encuentran en la diversidad de factores la magia del baseball, emplear el bateador designado en la Liga Nacional se percibe como una limitación del juego estratégico y del uso de la banca.

Para saber qué piensan los entrenadores de la Liga Nacional, la periodista Marly Rivera preguntó a cada uno de ellos lo que significa para su filosofía del juego utilizar al bateador designado obligatoriamente. Esto es lo que dijo Dave Roberts, de Los Angeles Dodges, a ESPN:

"Me sentiría decepcionado. Creo que en el baseball debe haber cabida para ambos. Me encanta la habilidad de mantener un jugador que puede batear mientras envejece. Entiendo que a los fanáticos les emocione ver a un bateador, pero también me encanta la estrategia de hacer doble cambio a sabiendas de que tienes que enviar a un bateador emergente por un lanzador y utilizar a tu banca y cosas como esas. Me encanta este tipo de estrategia. Para mí, será unir lo mejor de ambos mundos. Pero pienso que en este caso en particular, con los lanzadores sin poder crecer [músculo], ponerlos en peligro de una lesión de oblicuo por abanicar un bate, creo que es claro que por este año tiene sentido”.

Apenas el 1 de julio los lanzadores subieron de nueva cuenta a loma tras meses de inactividad grupal. Quienes permanecieron practicando —mientras las negociaciones entre la MLBPA y Grandes Ligas intentaban determinar en tiempo y forma cómo se jugaría en tiempos de pandemia— lo hicieron por cuenta propia.

Para aquellos serpentineros que también disfrutan de un turno al bate tendrán que esperar al próximo año. Por ejemplo, el nuevo as de Arizona Diamondbacks, Madison Bumgarner, indicó que durante el confinamiento sólo realizó ejercicios de fuerza para el brazo. En su año de debut en el desierto, donde estará cerca de rancho, el competidor de rodeos esperaba tronar la madera. "Obviamente lo que yo piense no importa realmente para ese acuerdo", se resignó 'MadBum'.

El arte del bateador designado

Del otro lado de la moneda están los defensores reacios del bateador designado. En ese polo se encuentra J.D. Martínez, quien ha jugado para la Liga Americana casi toda su carrera con excepción de media campaña en el desierto de Arizona. Como lo ha explicado Martínez, ser bateador designado conlleva una gran responsabilidad ofensiva. 

Su única tarea a realizar es batear. Por ello mismo es que el bateador designado se convierte en un estudioso de los turnos al bate. En lugar de distribuir su tiempo entre aprender a corretear elevados o roletazos y sus apariciones en el plato, se mete de lleno a ver, en horas y horas de video, la mecánica de su swing, los tiempos de sus lanzadores contrarios. Es ir de lo general a lo particular y volverse un experto en su campo, concibe Martínez.