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Sean Doolittle: "El deporte es la recompensa de una sociedad funcional"

El cerrador indicó que si los fanáticos desean que vuelva el baseball se necesita de su ayuda siguiendo las recomendaciones de los expertos para evitar propagar el virus.

Sean Doolittle
Julio Cortez Associated Press

El lanzador Sean Doolittle se concibe a sí mismo mucho más allá del montículo o del uniforme de su novena, Washington Nationals. Como lo expresó en múltiples ocasiones, es un ciudadano partícipe de los problemas que aquejan a su comunidad, y tanto esta temporada de baseball como la pandemia misma no le son ajenas al cerrador de los Nationals.

Después de imponerse la campaña de la forma que sugerían los dueños, de 60 duelos —aunque no deseaban pagar salarios prorrateados al cabalidad—, éstos aseguraron en días recientes que tendrán aficionados en sus estadios para la campaña, pues así lo determinó la Gran Carpa: serán las autoridades locales y estatales quienes decidirán si los deportes vuelven con aficionados, de acuerdo con The Dallas Morning News. El Yankee Stadium, por ejemplo, albergaría hasta el 30% de aficionados; el Wrigley Field y el Guaranteed Rate Field operarían con 20% de su capacidad en las gradas.

Según señaló Jesse Dougherty, para The Washington Post, el manual de 113 páginas de la MLB sobre las operaciones dedica sólo un párrafo al esquema de protección que emplearán los jugadores durante la temporada, en el que a diferencia de la NBA los peloteros no se aislarán en una sola zona. Además, apunta Dougherty, la MLB especifica en el documento que los individuos “deberán cuidarse”, evitar restaurantes, bares o lugares públicos. “MLB ha dejado la tarea implementar sus propias políticas a los clubes”, se lee un reporte del diario capitalino del 3 de julio. Los jugadores señalan que se trata para la liga de deshacerse de responsabilidades y eximirse de culpas.

Esta mañana Dolittle habló con Dougherty y el lanzador se posicionó nuevamente sobre el tema: “Lo que viene a mi mente es dónde estamos ahora mismo en nuestra respuesta a esto [la pandemia] como país. Estamos intentando traer de vuelta el baseball durante una pandemia que ha matado a 130,000 personas [en el país]. Estamos mucho peor de como nos encontrábamos en marzo cuando ocurrió el parón”, indicó el jugador.

Asimismo, Doolittle sugirió voltear más allá de las fronteras y ver lo que otros países hacían por regresar sus deportes a la actividad. Al momento, reconoció que en Estados Unidos no se han hecho las cosas de la misma forma para volver como en Alemania a la Bundesliga o en España a LaLiga: “Los deportes son como la recompensa de una sociedad funcional. [...] Necesitamos ayuda del público en general. Si quieren ver el baseball, por favor usen máscara, la distancia social, sigan lavándose las manos”, puntualizó.

Doolittle no sabe si es momento de traer el deporte de vuelta, y de ser así se cuestiona si es seguro que haya aficionados. Sin presunción de serlo, aclara que no es experto en salud pública, pero que probablemente haya que diferir esos problemas a los que sí son expertos en dichos problemas.

Malas noticias

Sus compañeros de equipo Ryan Zimmerman y Joe Ross se dieron de baja para la campaña 2020. Lo mismo hicieron los lanzadores Felix Hernández, de Atlanta Braves, y David Price, de Los Angeles Angels. El primero fue el serpentinero Mike Leake, de Arizona Diamondbacks. El patrullero superestrella Mike Trout, de Los Angeles Angels, contempla la posibilidad de no jugar, así como el mismo Doolittle o como lo pensó en su momento Bryce Harper, de Philadelphia Phillies. Temen por el virus e infectar a sus familias, mayormente.

“Ha sido muy extraño. Mi salud mental es lo que tendré que sostenerme. Puedo decir que esto será una batalla mental y pueda enloquecer antes que cualquier cosa. Cada mensaje que recibo en mi celular, me preocupa que sean malas noticias, que alguien haya dado positivo a la prueba o que haya decidido no jugar”, agregó Doolittle.

Hay gente que sube fotografías de sus salidas en redes sociales cuando no debería de ser, contó el jugador. “Desafortunadamente no hay largo periodo para ajustes y tampoco hay espacio para el error”, analizó.