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Futbolista salvadoreño tuvo qué comer sobras de las pizzas de sus compañeros

A pesar de que el delantero salvadoreño Hebert Barrera presume de un título junto al Firpo, su bajo sueldo no le permitió consolidarse en el fútbol.

Futbolista salvadoreño tuvo qué comer sobras de las pizzas de sus compañeros

Hebert Barrera quiso ayudar a su equipo predilecto a ganar un torneo de liga en la primera división de El Salvador. El atacante llegó a las filas del Firpo luego de ver al club de sus amores perder la final de 2007 ante el Metapán.

El delantero llegó al club en 2008, pero sus buenos momentos fueron pocos durante sus dos años de estadía en el equipo, y es que, a pesar de coronarse campeón en 2008 ante el FAS, los tratos de los directivos del equipo no fueron los que esperaba, y el salario era demasiado bajo como para poder solventar sus gastos para alimentarse.

“Te puedo decir que lo que pasé en Firpo fue grandioso y me gustó mucho, pero en la misma tuve que sufrir. La mayoría de los que estaban en la casa club ya tenían un nombre. Se iban a comprar el tipo de comida que quisieran o la mandaban a traer. En la casa club no hacían cena, recuerdo y yo de donde iba a agarrar dinero para ir a comprar comida con los compañeros. Yo prestaba dinero acá en mi casa para irme a San Salvador, pero cuando me pagaban, ya lo debía. No me quedaba nada”, dijo en entrevista para El Gráfico.

“Ganaba $380 al mes. Tú sabes que no te pagan al día en los equipos. Yo tenía en la casa club una habitación en la que solo cabía mi cama. No me da pena decir que cenaba de las sobras de las pizzas que mandaban a traer los otros compañeros desde la casa club. Tipo 11 de la noche, bajaba a la mesa de madera que tenían cerca de la entrada de la casa, veía que nadie estuviera despierto para comer de lo que sobraba de las pizzas”.

Amor eterno por Firpo

Por su parte, Barrera aseguró que el amor que siente por Firpo es muy grande, al igual que cuando se encontraba dentro de la institución, pero también fue claro al decir que se sintió muy maltratado por los directivos pues nunca encontró un lugar estable ni un sueldo justo a cambio de defender los colores del equipo.

“Me dolió mucho cómo se comportaron conmigo de la directiva. ‘Pato’ Barroche ganaba $6,000 y Leguizamón ganaba entre $3, 000 y $4, 000. En la final que ganamos contra Metapán en 2009, yo tenía a ‘Pato’ Barroche en la banca y sólo ganaba $380 por los descuentos de renta. Me decepcioné tanto y mejor me vine para mi casa”, recordó.

“Hugo Coria me dijo que la directiva lo exigía en su cargo y no quería perder su trabajo. Me dijo que mejor me fuera para un equipo chico y yo le dije que estaba bien. Me fui a Marte y los consagrados de ese equipo me dijeron que sólo iba a cobrar solo un mes y medio a lo mucho y mejor me fui a la Isla. La historia de Firpo es la de nunca acabar”.