MLB

A 85 años de los últimos “bambinazos” de Ruth

El legendario toletero se despediría de los diamantes cinco partidos más tarde en la temporada de 1935 con los Boston Braves.

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Babe Ruth

“Abanico con todo lo que tengo. O bateo en grande o fallo en grande”, solía decir Babe Ruth, un fiel reflejo no sólo de la manera en que ingresaba a la caja de bateo, sino en la forma en que enfrentaba la vida.

Babe Ruth iba por todo porque estaba dispuesto a quedarse sin nada. El miedo a poncharse nunca lo detuvo. Lo ganó todo y falló innumerables veces para conseguirlo. Incluso en el ocaso de su carrera, Ruth sabía convertir de cada momento en uno memorable.

No hay mejor ejemplo que un día como hoy, 25 de mayo, pero de 1935, cuando el “Bambino” conectó los últimos tres imparables de su ilustre carrera.

Tres cuadrangulares.

Ya con 40 años de edad y a cinco juegos de ponerle punto final a una carrera que lo convirtió, incluso a la fecha, en el pelotero más famoso de la historia y una figura de culto, Ruth tenía que despedirse con un juego a la altura de su leyenda.

Aquel 25 de mayo, Ruth bateó de 4-4 con tres home runs, y seis carreras producidas, sacudiendo un cuadrangular de dos anotaciones en el primer inning ante Red Lucas y desapareciéndole dos veces la esférica a Guy Bush. El vuelacercas solitario ante Bush en el séptimo inning fue el último imparable en la carrera del “Bambino”, no podía ser de otra forma.

Aquella velada mágica en Forbes Field fue un último recordatorio de lo que fue Ruth, una figura que trascendió a su deporte. Pero también fue una clara señal que el “Sultan del Swing” ya no tenía mucha más gasolina en el tanque. Esos tres tablazos fueron el cuarto, quinto y sexto de la temporada, con sus seis producciones llegó a 11 en la campaña y, aunque en ese juego elevó su promedio de bateo por encima de la “Línea Mendoza”, finalizaría la campaña con un microscópico .181.

Cansado, fuera de forma y acusando el recibo de 22 temporadas a cuestas, Ruth se retiró del beisbol cinco juegos más tarde como el pelotero más grande en la historia en blandir un madero, convirtiéndose en un referente en todas y cada una de las épocas por las que ha atravesado el baseball.