Coronavirus

Jugador de rugby es voluntario en hospitales en Italia

Maxime Mbanda está como voluntario en la lucha contra el coronavirus en Italia. El italiano trabaja hasta 13 horas por día llevando personas infectadas a hospitales.

Jugador de rugby es voluntario en hospitales en Italia

Maxime Mbanba, jugador del Zebre de rugby, se unió a los voluntarios para ayudar a llevar a las personas que están infectadas con el COVID-19 en Parma, Italia. El jugador de 27 años buscó una forma de ayudar durante la crisis en su país, más allá de quedarse en casa, por lo que decidió unirse un grupo que traslada a gente infectada a los distintos hospitales. Mbanda contó que lleva ocho días sin parar con jornadas laborales de 12 o 13 horas por día.

Maxime es conductor voluntario en Parma, por lo que ve de cerca todos los casos y el funcionamiento de los hospitales, esto sin tener que estar en contacto directo con las personas infectadas por el coronavirus. El atleta habló con AFP, donde contó cómo se vive en los hospitales y su sentir al ver y hablar con las personas dentro de los centros de salud, esto claro con los que pueden hablar.

“Comencé hace ocho días, sin interrupciones y con rotaciones de 12 o 13 horas. Pero por lo que veo en las salas de enfermedades infecciosas, me digo que no puedo estar cansado”, explicaba el seleccionado de Italia, para después expresar su sentir sobre la gente que todavía sale a las calles a comprar cosas o correr, ya que si vieran lo que él ve todos los días, lo pensarían dos veces.

“Si las personas vieran lo que yo veo en los hospitales, no irían a las líneas de supermercados. Pensarían dos o tres veces antes de salir de casa, o incluso salir a correr. Cuando miras los ojos de los pacientes, incluso si no pueden hablar, se comunican a través de los ojos y dicen cosas inimaginables. Escuchan alarmas, médicos y enfermeros corriendo de lado a lado”, comenzó su relato Mbanda.

Lo que la gente le cuenta

Después contó un poco de una charla que tuvo con una persona dentro de un hospital, donde para desgracia del paciente, en las primeras 24 horas que estuvo internado vio cómo se morían tres personas de la misma sala en la que estaba. “La primera persona con la que hablé en el hospital me dijo que estaba allí hace tres horas cuando alguien en la habitación murió y que otras dos mujeres habían muerto en la misma habitación durante la noche”.

Antes de terminar explicó que a pesar de tener jornadas de 12 o 13 horas, voltea a ver a la gente en las camillas y se dice “no puedo estar cansado”, por lo que al día siguiente se levanta con la consiga de seguir ayudando en lo que pueda a los infectados; además de cerrar diciendo que lo seguirá haciendo hasta que ya no pueda más.