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Aún sin temporada, los Cowboys siguen perdiendo

La incertidumbre laboral de Jason Garrett significa un nuevo revés para Dallas Cowboys, así hayan pasado apenas dos días del final de la temporada.

Aún sin temporada, los Cowboys siguen perdiendo
TOM PENNINGTON AFP

Se suponía que sería un proceso rápido y sin dolor, una decisión tomada desde hace tiempo y únicamente ratificada por la ausencia de los Cowboys en la postemporada por segunda ocasión en los últimos tres años.

Pero en los Cowboys, ningún plan parece funcionar últimamente.

A pesar de ser blanco de críticas frontales de aficionados _ durante varios años _ y del dueño del equipo Jerry Jones durante la recta final de la temporada, el coach Jason Garrett sorpresivamente continúa al frente de los Cowboys dos días después de que el equipo vio concluida una decepcionante campaña.

Sin importar que el contrato de Garrett tenga sólo dos semanas más de vida, el coach y Jones han sostenido dos reuniones en dos días desde que finalizó la campaña. El hecho de que no haya un anuncio oficial sólo puede significar que han tomado la peor decisión posible: Ninguna.

Cualquier otra conclusión sería inexplicable. ¿Para qué retener 15 días más, que de igual forma terminará pagando, a alguien que piensas despedir? ¿Por qué no ratificar de inmediato a alguien que estás convencido que hará el trabajo?

Al postergar su decisión sobre el futuro del coach, Jones está perdiendo el tiempo, precisamente la única cosa que no puede comprar con todos sus cientos de millones de dólares.

¿Qué está esperando?

Hay dos rivales divisionales de los Cowboys en busca de un nuevo coach y tal vez el dueño del secreto que acabe con más de dos décadas de sequía de títulos en Dallas se está entrevistando con alguno de ellos en este momento. Si cree que alguno de ellos va a dejar pasar una oportunidad de trabajo esperando a que se abra la vacante de Dallas, Jones está muy equivocado.

Mientras los demás equipos que tienen vacantes ya iniciaron sus procesos de contratación, Jones se debate si conservar o no a un entrenador con apenas dos victorias en playoffs en una década en el puesto. Tal vez la edad le ha ablandado el corazón al viejo Jerry, o tal vez tenga un plan fríamente calculado.

Existe la posibilidad de que Jones ni siquiera esté interesado en alguno de los candidatos convencionales que ya han fijado citas con Giants, Panthers, Redskins o Browns. Tal vez ya haya fijado sus ojos en el sucesor de Garrett y tenga vía libre para su contratación inmediata, incluso ¿por qué no? un acuerdo tácito.

La realidad podría ser mucho más sencilla.

Un sincero apego a Garrett que le complica la decisión de echarlo, esperando simplemente a que expire su contrato sin una renovación. O muy posiblemente una incapacidad real por encontrar un candidato que encaje con las preferencias de Jones, es decir, alguien que rara vez le lleve la contraria y esté de acuerdo a seguir paso a paso una receta que ha demostrado ser improductiva durante más de dos décadas sin importar que el actual plantel de Dallas sea, posiblemente, el más talentoso que hayan tenido en ese lapso.

Los aficionados de Dallas pueden vivir con la incertidumbre, siempre que lleve al despido de Garret. Cualquier otra decisión sería simplemente inadmisible.