NBA

Los primeros 10 hispanos en jugar en la NBA

Para que la NBA llegara a 30 encuentros de baloncesto disputados en Ciudad de México primero se necesitó de presencia hispanoamericana en ella.

Arena Ciudad de México
Rebecca Blackwell Associated Press

La NBA llegó a su encuentro número 29 en México cuando Dallas Mavericks vencieron 122-111 a Detroit Pistons, así como a la treintena de duelos en dicho país donde San Antonio Spurs capitalizaron con un jumper de último momento de Patty Mills, en tiempo extra, para derrotar 121-119 a Phoenix Suns en la Arena Ciudad de México.

Pero para que el mejor baloncesto del planeta llegase a una treintena de juegos en el país vecino del sur, primero se necesitó de la presencia de decenas de latinoamericanos y españoles en las duelas estadounidenses.

A continuación la primer decena de basquetbolistas hispanoamericanos que alcanzaron la cumbre de este deporte al llegar a la NBA.

Butch Lee - Base - Puerto Rico

El puertorriqueño fue el primer latinoamericano en ingresar a la NBA cuando llegó a Atlanta en 1978. El pionero entre los hispanoparlantes se crió en el Bronx y jugó para los Golden Eagles de Marquette en su etapa universitaria. En su paso por la NBA, Lee defendió los colores de los Cavaliers y Lakers, además de Hawks.

Rolando Blackman - E - Panamá

El panameño jugó 13 temporadas en la NBA desde 1981 hasta su retiro en 1993-94, donde pasó 11 años con Dallas Mavericks; al final, sus últimos dos años, los jugó en el Madison Square Garden. Promedió 18 puntos y 32.7 minutos por duelo. En su tiempo de juego en la liga alcanzó cuatro selecciones All Star.

Fernando Martín - P - España

El centro de 2.05 metros llegó por la vía del Draft de 1985, en el puesto 38. Martín, el primer español en cruzar el Atlántico para jugar en la NBA, se uniformó con los colores de los Trail Blazers de Portland en 24 ocasiones de la temporada 1986-87, donde encestó 22 puntos en nueve de 31 intentos al aro.

Ramón Rivas - AP/P - Puerto Rico

Jugó una sola temporada en 1988 con los Celtics de Boston, junto a uno de los equipos más rememorados de la franquicia más ganadora de la NBA. En sus 28 encuentros, el originario de Carolina promedió 1.4 puntos, aunque de haber estado 36 minutos en cancha -en lugar de los 3.3 que promedió- la proyección indica que el boricua habría alcanzado 15.8 unidades por noche. El poste disputó tres Juegos Olímpicos con su selección: Seul 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996.

Piculín Ortiz - AP/P - Puerto Rico

Luego de arrasar en el baloncesto puertorriqueño, Ortíz llegó a Oregon State y de allí saltó a la NBA, tras ser seleccionado en el decimoquinto puesto. Antes de debutar en Estados Unidos en 1988, jugó primero en la ACB con CAI Zaragoza. Posteriormente entró a la NBA por dos temporadas con el Jazz de Utah, donde promedió 2.9 puntos por encuentro. Ortíz decidió regresar a España, donde vistió la playera del Real Madrid, Barcelona, Andorra, Unicaja Polti y medió 15.2 úntos con 7.3 tablas en siete años.

Tito Horford - P - República Dominicana

El padre de Al Horford (76ers) debutó en 1988 con Milwaukee Bucks y continuó con el equipo para 1989. En 1993, Horford regresó a la NBA para vestir por tres partidos la camiseta de los extintos Bullets de Washington.

Carl Herrera - AL - Venezuela

El primero de cuatro venezolanos ingresó a la liga en 1991, donde permaneció hasta 1998. Seleccionado en el Draft de 1990 en el puesto número 30, Herrera llegó a Houston Rockets, donde jugó cuatro años. También estuvo con Spurs, Grizzlies (Vancouver) y Nuggets.

Andrés Guibert - P - Cuba

En 1993 llegó a los Timberwolves de Minnesota el primer basquetbolista cubano en la historia, quien jugó un total de 22 encuentros en dos temporadas distintas.

Horacio Llamas - P - México

El primer mexicano en pisar una duela de la NBA jugó para Phoenix Suns 28 partidos en dos campañas, iniciando en 1996, año en el que se llevó la titularidad en un par de ocasiones. Llamas promedió en su carrera 2.1 puntos y 1.3 rebotes en 5.1 minutos.

Lázaro Borrell - AL/AP - Cuba

El segundo y último cubano en jugar en el mejor baloncesto del planeta presenció solo una temporada con Seattle Supersonics (1999) donde en 17 partidos disputados inició seis para promediar 3.6 puntos en 9.8 minutos de juego.