SEMANA 10

Lo bueno, lo malo y lo feo de la semana 10 de la NFL

Kansas City tuvo una debacle titánica que arruinó la reaparición de Patrick Mahomes en Tennessee.

Lamar Jackson con su liniero ofensivo
Silas Walker AFP

Lo bueno

Cuando se dice que la defensiva de los Bengals es tan mala que es capaz de hacer que Lamar Jackson luzca como Peyton Manning, no es en sentido figurado.

Jackson, criticado frecuentemente por ser más un corredor que un pasador, demostró que también puede aprovechar todo lo que la defensiva contraria le dé por la vía aérea. Y Cincinnati fue muy generoso este domingo.

El egresado de Louisville finalizó la paliza de 49-13 sobre Cincinnati con un rating de 158.3, la segunda ocasión en esta temporada que concluye con un rating perfecto. ¿Cómo lo hizo? Primero, lo hizo ver demasiado sencillo y, segundo, lo hizo gracias a una actuación de 15 pases completos de 17 intentos para 223 yardas y tres envíos de touchdown sin intercepciones.

Los Ravens fueron dueños y señores de Cincinnati, con un dominio absoluto en todas las facetas del juego, pero fue su quarterback el que -como siempre- acaparó los reflectores. Aprovechó la capacidad terrestre de Baltimore -a la que aportó 65 yardas en siete acarreos- para abrir a la 24ta peor defensiva de la NFL y después aniquilarla por la vía aérea.

Jackson sumó su tercer juego de la campaña con al menos tres touchdowns por la vía aérea gracias a sus conexiones de 2 y 17 yardas con Mark Andrews en la primera mitad y un pase de 20 yardas con Marquise Brown que colocó el marcador 42-10 en el tercer cuarto. Apenas tres minutos después de que su exquisita escapada de 47 yardas por tierra a la zona prometida se entrometiera en todas las transmisiones de televisión.

Lo malo

Matt Moore había defendido con dignidad el fuerte de Kansas City en espera del retorno del hijo pródigo. El domingo Patrick Mahomes finalmente se paró detrás del centro después de una ausencia de dos encuentros e hizo su parte al completar 36 de 50 pases para 446 yardas y tres anotaciones, una actuación que la mayoría de las veces se traduciría en un triunfo de los Chiefs.

El domingo ante los Titans fue la excepción. No es difícil identificar al culpable de que Kansas City haya perdido por cuarta ocasión en seis juegos.

A pesar de que la defensiva otorgó 35 puntos (28 en realidad) a un equipo que había anotado más de 27 en apenas una ocasión en toda la temporada, la debacle en la “Ciudad de la Música” se le puede atribuir a unos equipos especiales que se acercaron a la definición políticamente correcta de “especiales”.

Arriba por cinco puntos y la posibilidad de ampliar el margen a 8 con 1:27 en el reloj, el holder Dustin Colquitt no pudo contener el centro en un intento de gol de campo desde la yarda 37 de Tennessee. No solo fallaron el intento de gol de campo sino que en su desesperación, Colquitt arrojó el balón a ningún lado, un castigo que les dio 10 yardas más de envión a los Titans.

Una vez que el inevitable touchdown se consumó, Mahomes hizo circo, maroma y teatro por colocar a los Chiefs en posición de mandar el juego a tiempo extra, llevando a Kansas City a posición para el intento de gol de campo de 52 yardas de Harrison Butker, que fue bloqueado por LeShaun Sims.

A los Chiefs les fue de la patada, mientras que los Titans ganaron por tercera ocasión en cuatro semanas un partido que no debían haber ganado. Pero, bueno, los errores ajenos son culpa de cualquiera, menos de Tennessee.

Lo feo

Perder con Miami.

De los Jets se podía esperar porque son un equipo mal formado, mal entrenado, con déficit de talento y todos los defectos que un conjunto puede desplegar dentro del emparrillado. Pero ¿Los Colts?

Se supone que Indianapolis presume a uno de los mejores coaches de la NFL en Frank Reich, y si bien no contó con Jacoby Brissett, Brian Hoyer ha demostrado a lo largo de su carrera ser un jugador con la capacidad suficiente para derrotar a un equipo como Miami. O al menos eso se creía.

El domingo demostraron que no todo lo que se habla de ellos resulta completamente cierto.

Enfrentándose a la peor defensiva de la NFL esta campaña, Hoyer fue limitado a números irrisorios. Completó apenas 18 de 39 intentos para 204 yardas con un pase de touchdown y tres intercepciones. O lo que es lo mismo, el mismo número de pases robados que tenía Miami en toda la campaña.

Miami había mostrado más dignidad que talento en ocasiones anteriores y el domingo ratificó su voluntad con una actuación repleta de coraje ante un equipo que tenía una clara oportunidad de adueñarse del liderato de una de las divisiones más competidas del football.

Pero, en casa y ante uno de los equipos más débiles de toda la liga, los Colts dejaron muy en claro que no merecen ese puesto en la cima del standing y que Brissett resulta mucho más valioso de lo que el público en general quiere darle crédito.