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Padres vs Rockies

Serie entre Rockies y Padres hace historia ofensiva con 92 carreras

El Coors Field de Denver le hace honor a su reputación como un paraíso de bateo y se apunta nuevamente en los libros de récords.

Serie entre Rockies y Padres hace historia ofensiva con 92 carreras
David Zalubowski AP

Matt Strahm negoció una base por bolas con las almohadillas congestionadas en la novena entrada para coronar una ofensiva de cuatro carreras en el triunfo de los Padres el domingo 14-13 sobre los Colorado Rockies, que rescató el empate para San Diego en una serie que pasará a la historia.

En un giro irónico, la serie más prolífica en los anales de Grandes Ligas no concluyó con un batazo, sino con una carrera “de caballito”. Un final inesperado para una serie sorprendente.

El resultado de 14-13 es, por sí mismo, sorpresivo. Pero en una época en donde las ofensivas se apoderan cada vez más del juego _ tan solo el domingo siete equipos anotaron más de 10 veces _ Rockies y Padres se encargaron de burlarse por completo de la máxima de que el baseball se rige por el pitcheo. ¿Cómo? Combinándose para anotar 92 carreras durante la serie de cuatro partidos.

LA SERIE CON MÁS CARRERAS DE LA HISTORIA

Las 92 carreras entre Colorado y San Diego dejaron atrás la antigua marca de 88 impuesta en mayo de 1988 entre Filis y Dodgers. El segundo home run del juego de Hunter Renfroe igualó el récord el domingo y un sencillo de dos carreras de Wil Myers con dos outs en la pizarra reescribió los libros. Greg García le siguió con un triple de dos anotaciones que empató el juego y dejó la mesa servida para Strahm y la historia.

Los Padres se fueron de Denver con un empate en la serie a pesar de haber permitido 48 carreras en cuatro partidos (12 por juego), pero rescataron algo de dignidad gracias a los 62 imparables que conectaron en ese lapso _ un récord de la franquicia. De esos 62 hits, fueron 13 dobles, 4 triples (2 de Fernando Tatis y 2 de García) y 8 cuadrangulares. Lo curioso es que solo dos jugadores de San Diego se volaron la barda en la serie: Hunter Renfroe en cinco ocasiones y Manny Machado en tres.

Obviamente, los Rockies también aportaron al nuevo récord, en particular gracias a Charlie Blackmon quien tuvo 15 imparables durante la serie _ también, un nuevo récord. El jardinero central de tupida barba conectó cuatro hits en cada uno de los primeros tres juegos y se quedó a un solo indiscutible de igualar el récord de partidos en fila con cuatro hits, que pertenece a Milt Stocks, quien lo logró en 1925 con los Brooklyn Roberts.

Pero toda historia siempre tiene dos versiones. No se puede tener gran bateo sin ayuda de un paupérrimo pitcheo. Y en ese rubro ambos equipos también lograron destacarse. En total de los cuatro encuentros, ambos equipos se combinaron para utilizar 46 lanzadores, y solo 17 de ellos lograron culminar su labor sin permitir carrera.

Pero los abridores de San Diego merecen una mención especial, pues entre Strahm, Cal Quantrill, Eric Lauer y Nick Margevicius trabajaron apenas 12 innings y un tercio, en los cuales admitieron 24 carreras, para una brillante “efectividad” de 17.85.

Pero ¿quién necesita pitcheo?