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Phillies y Bryce Harper, la dupla que podrían brillar en el Este

Phillies y Bryce Harper, la dupla que podrían brillar en el Este

Chris O'Meara

AP

El estelar jardinero cambió de equipo pero no de división y los dos conjuntos en la vida de Harper se mantienen como protagonistas dentro del sector.

Los Washington Nationals pasaron por momentos difíciles. Primero, cedieron el campeonato divisional en 2018 por primera vez en tres temporadas y meses después vieron como su máximo referente, Bryce Harper, se fue de la mano de un nuevo amor _ y un contrato en ese entonces sin precedentes _ a Philadelphia.

Despechados, los Nationals no se quedaron a llorar su pérdida y a comer helado. Bajaron de peso, compraron ropa nueva y entraron al gimnasio, con el único objetivo de demostrarle a Harper que tomó la decisión equivocada.

Firmaron a Patrick Corbin (6 años y 140 millones) y a Aníbal Sánchez para apuntalar a una rotación que ya incluye a Max Scherzer y Stephen Strasburg. Adquirieron en Brian Dozier a un segunda base que promedia 31 home runs en los últimos cuatro años, y cuenta con dos de los peloteros jóvenes más prometedores de toda la Gran Carpa en los jardineros Juan Soto y Víctor Robles.

La era Después de Bryce no luce tan mal después de todo. Los Nationals parecen tenerlo todo, incluyendo una competencia feroz dentro de la misma división, enormes lapsus de inconsistencia y un problema persistente que no fue atendido en la agencia libre.

Washington perdió seis juegos en su último turno al bate la temporada pasada, y el bullpen no luce particularmente reforzado, lo que podría resultar un lastre cuando se cuenta con una ofensiva que presume contacto, poder y velocidad, y un pitcheo abridor plagado de talento.

A pesar de perder a un pelotero de la talla de Harper, los Nationals aún apuntan hacia arriba, aunque en el Este de la Liga Nacional, no son los únicos con sueños de octubre.

LA RENOVACIÓN DE LOS PHILADELPHIA PHILLIES

El nuevo amor de Bryce, los Phillies, también comparten el optimismo de marzo. Y de manera justificada.

Cuando inviertes 330 millones de dólares en un pelotero, lo menos que puedes esperar es mejorar. La presencia de Harper le da mucho más que esperanzas a unos Phillies que presumen una de las ofensivas más temibles que, esperan, sea suficiente para abrirse paso a los playoffs a batazo limpio.

Es que no solo fue Harper. Fueron el receptor J.T. Realmuto, el shortstop Jean Segura, el jardinero Andrew McCutchen y el taponero David Robertson. En total el equipo invrtió 403 millones de dólares en esta agencia libre y no quedará conforme con nada menos que una aventura trascendental en octubre.

Muchas de las aspiraciones dependerán de un pitcheo que cuenta en su rotación con el estelar Aaron Nola y el veterano Jake Arrieta, pero que con Nick Pivetta, Vince Velasquez y Zach Eflin carece de profundidad, y de armas contra los zurdos, para pensar en un éxito sostenido en series cortas, al menos nominalmente.

Lejos de toda la telenovela en torno a Bryce Harper y sus millones de dólares, pero más cerca del éxito, están los campeones defensores de la división. Unos Braves que por su falta de actividad en la agencia libre y su sorpresivo paso hacia el título del sector la campaña anterior, una vez más vuelan por debajo del radar.

Es una mala idea subestimarlos.

ATLANTA BRAVES, JÓVENES Y COMPETITIVOS

Atlanta se encaminó el año pasado a playoffs contra todos los pronósticos de la mano de una rotación joven, una dupla espectacular de jóvenes en Ronald Acuña y Ozzie Albies y el liderazgo de Freddie Freeman. El Manager del Año Brian Snitker también habría tenido algo que ver.

La máxima dicta que si algo no está descompuesto, no se compone. Y los Braves pretenden apegarse a ella.

Acuña, Novato del Año, inicia su segunda temporada con presión aumentada, pero también con mayor protección en un orden al bate que ahora cuenta con la presencia de Josh Donaldson, quien firmó un contrato por un año para demostrar que está completamente sano y cerca del nivel que le valió el premio MVP de la Liga Americana en 2015.

Con Acuña, Albies, Freeman y Donaldson, el orden al bate de Atlanta puede competir con cualquiera dentro de su división y todo el béisbol. Pero si Atlanta se va a mantener compitiendo arriba en el sector, su pitcheo tiene que repetir su sólida actuación de 2018.

No es una tarea sencilla. Los abridores de los Braves tuvieron un año espectacular. El más sorprendente de todos, Aníbal Sánchez (7-6, 2.83) emigró a Washington. Mike Foltynewicz (13-10, 2.85) iniciará la temporada en la lista de lesionados y de repente el panorama luce un poquito más nublado. Kevin Gausman brilló sobremanera en sus 10 juegos con los Braves desde que llegó en un canje procedente de Baltimore, pero la inconsistencia ha sido su sello en seis años en Grandes Ligas, lo mismo se puede decir de Julio Teherán.

Incluso con las dudas lógicas de inicio de campaña, Atlanta parece preparado para competir, armado con juventud y profundidad a niveles envidiables.

NY METS, IMPREDECIBLES EN 2019

Los Mets también presumen una buena dosis de talento. Y una incluso mayor de mala suerte que les ha impedido brillar en las últimas dos temporadas.

Incluso con dos de los mejores abridores de todo el béisbol en la rotación, incluyendo al Cy Young Jacob deGrom, una agencia libre activa con la llegada de peloteros de la talla de Robinson Canó, Wilson Ramos, Edwin Díaz y Jed Lowrie, el optimismo no impera en Queens.

Nada tiene que ver con el talento y mucho tiene que ver con la salud.

La temporada pasada solo Amed Rosario y Michael Conforto jugaron más de 150 partidos, Yoenis Céspedes está fuera posiblemente toda la temporada y el manager Mickey Callaway se vio obligado a jugar con piezas intercambiables en todo el cuadro. El resultado fue otra mediocre temporada que se vio aún más empañada con el adiós del capitán David Wright.

Conscientes que no pueden desperdiciar los mejores años de deGrom y Noah Syndergaard, los altos mandos de New York hicieron un esfuerzo consciente por poner suficiente talento a su alrededor como para intentar mantener el paso dentro de uno de los sectores más competitivos de Grandes Ligas.

No será fácil. Incluso si un lineup con Conforto, Canó, Ramos y Todd Frazier puede lucir competitivo, podría no estar a la altura del resto de la división, a menos que Conforto y Brandon Nimmo finalmente comiencen a batear al nivel de las expectativas.

La rotación, cuando está saludable, puede competir por establecerse como una de las mejores del béisbol. DeGrom, Syndergaard, Zack Wheeler y Steven Matz son jóvenes, potentes y controlados. Pero, como todo en Flushing Meadows, también es frágil.

DEREK JETER Y SUS ENDEBLES MARLINS

Tan frágil como las aspiraciones de los Marlins, que se han convertido en todo lo que su presidente, Derek Jeter, nunca fue como jugador.

Los Marlins inician el segundo año de la era Jeter con las mismas posibilidades que enfrentaron en el primero, es decir, prácticamente nulas.

Después de una temporada de 63-98, deshacerse de sus dos mejores jonroneros de la temporada pasada en J.T. Realmuto y Justin Bour y no hacer adquisiciones significativas, los Marlins enfrentan la temporada con la única esperanza de que Lewis Brinson y Brian Anderson se establezcan como la base de la franquicia a futuro.

Como pelotero, la principal virtud de Jeter siempre fue la paciencia y como presidente se apega a su máxima. No va a apretar el botón y seguirá al pie de la letra su plan para reestructurar el sistema de sucursales y construir de abajo hacia arriba.

Tal vez el único punto brillante sobre el firmamento de Miami sea la llegada del cubano Víctor Víctor Mesa.