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La División Central de la NL promete una feroz batalla

Craif Counsell en spring trainning de los Brewers

Chris Carlson

AP

Brewers, Cubs y Cardinals se perfilan a protagonizar un intenso duelo en el sector a lo largo de la temporada.

Después de seis años de sequías, los Brewers probaron el refrescante sabor de octubre nuevamente la temporada pasada. No fue suficiente para saciar su sed.

Los Milwaukee Brewers, aún a la caza del primer título de su historia, buscan reaparecer en la Serie Mundial por primera vez desde 1982, pero primero tendrán que sobrevivir a la intensa batalla que promete brindar la División Central de la Liga Nacional.

Con el plantel que se quedó a un triunfo del Clásico de Otoño la campaña pasada prácticamente intacto, el manager Craig Counsell y el MVP Christian Yelich encabezan a unos Brewers que no presentan debilidades aparentes.

Si bien su rotación ─Jhoulys Chacín, Chase Anderson, Zach Davies, Brandon Woodruff y Jimmy Nelson─ no tiene etiqueta de estelar, Counsell demostró durante los pasados playoffs que tiene la manera de contrarrestar su mayor debilidad aparente al potenciar una de sus principales fortalezas: El bullpen.

Con un último tercio temible con los lanzallamas Josh Hader, Corey Knebel y Jeremy Jeffress, Milwaukee está equipado para hacerle frente a cualquier equipo. Solo requieren que una rotación que perdió en la agencia libre a los zurdos Gio González y Wade Miley, los mantenga en el juego. El bullpen y una potente ofensiva se encargarán del resto.

Yelich tuvo un año memorable en 2018 al quedarse a punto de obtener una histórica Triple Corona, y aunque solo le faltaron dos cuadrangulares y una carrera impulsada para quedarse la distinción, hizo lo suficiente para llevar a lo Brewers al siguiente nivel.

Con otro año más de experiencia en un plantel relativamente joven y la llegada del veterano receptor Yasmani Grandal, la ofensiva de Milwaukee luce preparada para aventurarse a lo profundo de octubre una vez más. Pero la última palabra podría estar dentro de la misma división.

En Wrigley Field no se dan por vencidos

Aunque los Chicago Cubs han ido en un lento, pero constante, declive desde que ganaron la Serie Mundial hace apenas tres temporadas, aún se mantienen como un equipo armado para disputar el título.

La gerencia ha realizado una excelente labor para mantener juventud en un roster en el que solo Jon Lester y Cole Hamels, ambos con 34, Ben Zobrist (37) y Yu Darvish (31), rebasan los 30 años de edad entre los regulares. Es la salud la que no ha estado con los Cubs.

El año pasado Darvish apenas tuvo ocho apariciones, Kris Bryant se ausentó la tercera parte de la temporada y para este año Addison Russell iniciará la campaña cumpliendo una suspensión de 40 partidos por violencia doméstica.

Pero si el manager Joe Maddon es capaz de mantener constantemente a su núcleo dentro del terreno: Javier Báez, Bryant, Anthony Rizzo y Willson Contreras, a la ofensiva; y Lester, Hamels y Darvish en la rotación, Chicago no debería tener problemas para mantener el protagonismo y aspirar a la postemporada por quinto año consecutivo.

Aunque nominalmente parecen uno de los planteles más completos de la Gran Carpa, los Cubs también tienen sus debilidades. La parte final del bullpen no es sólida en su totalidad y si bien la ofensiva presume una profundidad envidiable, la realidad es que suman demasiados ponches y no suficientes batazos de poder.

Saint Louis quiere recuperar su rol

Han pasado tres años desde que los Cardinals se clasificaron a playoffs por última vez. En una organización como St. Louis eso equivale a una eternidad. Pero la espera podría concluir pronto.

Con Mike Schildt iniciando su primera temporada completa como manager, los pájaros rojos tienen la tarea de evitar su primera sequía de cuatro años sin playoffs desde 1988-1995. Eso es mucho tiempo. Sin embargo, la gerencia le armó un equipo capaz de cumplir con la misión.

Sin hacer mucho ruido, los Cardinals hicieron una de las mejores adquisiciones de esta temporada al hacerse de los servicios de Paul Goldschmidt en un canje con Arizona y conformar una dupla de respeto con Matt Carpenter en la parte medular de un orden al bate que ya contaba con poder pero es apenas mediocre a la hora de hacer contacto.

Con Goldschmidt, Carpenter (36 HRs), Marcell Ozuna y el veterano Yadier Molina, los Cardinals esperan que su ofensiva finalmente esté al nivel de su excelente pitcheo para devolverle al equipo su estirpe de playoffs.

En el centro del diamante, St. Louis solo necesita un poco más de salud. El as Miles Mikolas fue el único abridor con más de 30 aperturas la campaña anterior. El veterano Adam Wainwright apenas realizó ocho inicios y el derecho Michael Wacha tuvo 15.

Con Mikolas (18-4, 2.83), Wacha, Carlos Martínez y Jack Flaherty, los Cards están lo suficientemente equipados para hacerle frente a las potentes ofensivas que reinan en la división. Armados con dinamita propia y un bullpen por encima del promedio, no hay motivos para descartar a St. Louis.

Kemp y Puig al rescate

En Cincinnati, cuatro temporadas de al menos 94 derrotas parecen ser suficientes para provocar que la gerencia tome medidas drásticas. Finalmente, el equipo comienza a moverse en la dirección correcta.

Los altos mandos de los Reds iniciaron una renovación completa del plantel que, si bien parece no contar con el talento suficiente para llevarlos a competir con los pesos completos del sector, al menos les dará dignidad en lo que obtienen las piezas necesarias para asumir el protagonismo.

Una ofensiva que ya era productiva incluso en lo más profundo del bache reciente, se reforzó con la llegada de los jardineros Matt Kemp y Yasiel Puig, quienes junto a Joey Votto y Eugenio Suárez conforman un orden al bate de respeto.

Pero si Cincinnati ha de mejorar, todo dependerá de una rotación prácticamente nueva. Los Reds adquirieron en cambios a Tanner Roark, Alex Wood y Sonny Gray para intentar inyectarle vida a un equipo que tuvo la penúltima peor efectividad de la Liga Nacional en 2018.

No, los Reds no van a competir ahora y no, tampoco tienen un proyecto como tal de renovación en curso. Pero al menos nadie podrá señalarlos como uno de los candidatos al peor registro de Grandes Ligas.

La vida después de McCutchen

En 2018, los Pirates finalizaron con récord ganador después de dos temporadas por debajo de .500, y es toda una incógnita si podrán mantener la tendencia alcista en la nueva campaña o se revertirán nuevamente a la mediocridad.

Si Pittsburgh pretende mantenerse en la conversación dentro de la División Central, tendrá que hacerlo a la vieja usanza, es decir, con pitcheo, pitcheo y más pitcheo. Para su fortuna, tienen material para trabajar.

El derecho Chris Archer espera que su primera temporada completa en Pittsburgh rinda mejores frutos que la segunda mitad de 2018 cuando llegó en un canje. Si logra reencontrar la forma de sus años en Tampa Bay, los Pirates habrán encontrado un as y un ancla en una rotación en la que Trevor Williams (14-10, 3.11) y Jameson Taillon (14-10, 3.20) lucen como excelentes complementos.

Pero una rotación en la que ninguno de sus cinco elementos nominales supera los 30 años de edad tendrá la presión de ejecutar con precisión casi inhumana para mantener el juego cerrado. La presión, desafortunadamente para Pittsburgh, proviene de su propia e inoperante ofensiva que no hizo mucho por reforzarse.

El talento en los jardines es substancioso con los dominicanos Starling Marte y Gregory Polanco, además de la presencia de Corey Dickerson, pero dentro del cuadro Pittsburgh no se puede jactar de lo mismo. Francisco Cervelli (12), Josh Bell (12), Adam Frazier (10), Colin Moran (12) y Kevin Newman (0) no son precisamente una amenaza latente de cuadrangular.

En su descargo, ninguno de ellos supera los 26 años, y con el prometedor toletero Austin Meadows luchando por turnos en los jardines, Pittsburgh parece tener en su lugar las piezas para el futuro cercano. Si eso les alcanza para competir ahora… está por verse.