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Cleveland, el rival más serio de la División Central de la Americana

La tribu quiere acampar en la cima de la División Central

Getty Images

Los Indians hicieron pocas adquisiciones durante la agencia libre pero confían en mantener el protagonismo de los años anteriores.

Durante las últimas tres temporadas, solo ha habido un jefe en el trono de la División Central de la Liga Americana. A pesar de salir un poco maltratados de la agencia libre, los Cleveland Indians se perfilan para conservar la cima.

Incluso después de perder a Michael Brantley, Melky Cabrera, Cody Allen, Josh Donaldson, Andrew Miller y Edwin Encarnación, los Indians permanecen como favoritos de la división por dos simples razones: El nivel de la competencia y Corey Kluber.

La temporada pasada Cleveland obtuvo su tercer título en una división en la que ningún otro equipo finalizó con marca ganadora, y aunque los Minnesota Twins hicieron movimientos interesantes, bien podría repetirse la situación en la Central de la Liga Americana.

De cualquier forma, mientras Kluber suba a la loma cada cinco días, los Indians deben estar en buenas manos. En las últimas cinco campañas, el derecho tiene dos premios Cy Young, dos terceros lugares, acumula 83 triunfos y promedia 32 aperturas por año. Prácticamente una garantía.

Con Kluber, Carlos Carrasco y Trevor Bauer, la rotación de Cleveland luce más que equipada. La ofensiva con José Ramírez, Jason Kipnis y Francisco Lindor debe brindar todo el apoyo suficiente para ganar la división.

MINNESOTA TWINS, EL ÚNICO QUE PODRÍA PELEAR LA DIVISIÓN

Si alguien tiene algo que objetar son los Twins.

El manager más joven de Grandes Ligas, Rocco Baldelli, tiene una complicada misión en su primer año como timonel: Amalgamar a un conjunto joven y talentoso y devolverle un poco de brillo a una organización que no ha ganado un juego de playoff desde 2004.

Generalmente discretos en la agencia libre, los Twins hicieron un esfuerzo consciente por brindarle a Baldelli la mayor cantidad de talento para su primera aventura como manager. Adquirieron a Nelson Cruz para que le proporcione dinamita a una alineación carente de poder. La llegada de Jonathan Schoop y Marwin González les brinda una profundidad envidiable en el cuadro y solo les queda rezar porque Miguel Sanó goce de salud.

Y ya entrados en oraciones, no les vendría mal pedir por una rotación que tiene talento y dudas en igual proporción. El puertorriqueño José Berríos tiene el talento y el repertorio para ser una superestrella, lo que no tiene es consistencia. Jake Odorizzi viene de dos temporadas a la baja y amenaza con ingresar al mar de la mediocridad y Kyle Gibson tiene la tarea de apuntalar lo que fue el mejor año de su carrera en 2018.

Son demasiadas condicionantes para anotarlos como protagonistas, pero tienen el talento y dependerá de Baldelli brindarle al equipo la confianza para ejecutar de manera consistente para darse una oportunidad en una división que está a su alcance.

DETROIT TIGERS, CON PROBLEMAS DE EDAD

En los Tigers, la falta de salud y de un equipo competitivo están nublando los últimos años de un bateador generacional y uno de los más grandes talentos ofensivos de la historia en Miguel Cabrera.

Después de jugar apenas 30 partidos la campaña anterior, el venezolano próximo a cumplir los 36 años asegura que estará saludable esta campaña. Eso no podría ser mucho consuelo para unos Tigers que presumen una ofensiva anémica en la que tras el retiro de Víctor Martínez el único otro bate de respeto es el de Nicholas Castellanos (.298, 23 HR, 89 RBI).

Aún si Cabrera retoma su forma de candidato a la Triple Corona, algo improbable, el ataque de los Tigers luce inofensivo con un orden al bate en donde solo John Hicks y Jordy Mercer se unirían al venezolano como los únicos peloteros con más de 26 años de edad.

No es una situación ideal. Sin embargo, si existe un ligero rayo de esperanza sobre la Ciudad Motor yace en su pitcheo abridor, una rotación que lejos de espectacular es sólida en sus cinco integrantes aunque Jordan Zimmermann y Michael Fulmer vienen de años a la baja. Incluso si superan sus propias expectativas y llegaran a mejorar considerablemente su récord de la campaña anterior (64-98), el camino a la relevancia luce aún muy lejano.

WHITE SOX, UN EQUIPO IMPREDECIBLE

Ese podría no ser el caso de los Chicago White Sox. Protagonistas durante toda la agencia libre con la esperanza de pescar a uno de los nombres gordos en Bryce Harper o Manny Machado, la novena del South Side se quedó con las manos vacías.

Pero no por eso se puede perder el optimismo. Con una base repleta de talento joven anclada por los cubanos José Abreu y Yoan Moncada, los White Sox cada vez ponen más piezas en su lugar en su proyecto a corto plazo.

La pieza más reciente es el jardinero dominicano Eloy Jiménez, el tercer mejor prospecto del béisbol y que el miércoles firmó una extensión de contrato por seis años y 43 millones, una suma importante considerando que Jiménez aún ni siquiera debuta en la Gran Carpa.

Después de que su compañero prospecto Michael Kopech comparara a Jiménez con Babe Ruth, los White Sox creen que tienen un talento único en las manos, y una pieza que podría devolverles el protagonismo. Pero no ahora.

KANSAS CITY, SIN LA FUERZA DE AÑOS ANTERIORES

A los Kansas City Royals les tomó 30 años volver a ganar una Serie Mundial _ un lapso en el que tuvieron dos lapsos de al menos ocho campañas perdedoras en fila _ y solo dos años para regresar al familiar sendero de la mediocridad.

Apenas tres años después de consagrarse campeones, ya apena queda el recuerdo y una temporada de 104 derrotas.

Por increíble que parezca, los Royals amenazan con ser incluso peores esta campaña. Sin su líder Salvador Pérez, fuera todo el año por lesión, Kansas City apenas conserva al jardinero Alex Gordon como miembro del equipo campeón.

Los demás son un puñado de talentosos jóvenes que esperan acelerar un proceso de reconstrucción. Desde el segunda base Adalberto Mondesí y el cañonero Ryan O’Hearn, al abridor zurdo Jakob Junis, Kansas City tiene jugadores prometedores.

Pero también tiene a un Jorge Soler que nunca despuntó al nivel de las expectativas, un Brian Goodwin que es prácticamente inoperante en la caja de bateo y agentes libres como Billy Hamilton y Chris Owings que están, evidentemente, de paso en espera de la llegada de nuevos valores.

Los mejores días de Kansas City quedaron en el pasado y no se ve nada mejor en el horizonte.