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Dodgers y Rockies pelearán por quedarse con la NL Oeste

Dave Roberts en spring training de los Dodgers

Morry Gash

AP

La novena angelina busca su séptimo título divisional consecutivo, pero no llegará fácilmente.

Durante más de media década, el Oeste de la Liga Nacional se ha pintado de azul. Con la cuarta nómina más cara de todo el béisbol, Los Angeles Dodgers parecen contar con las piezas suficientes para extender el dominio un año más.

No será sencillo.

La carrera por la cima de la División Oeste parece una competencia entre dos. Un claro favorito, el seis veces campeón defensor Dodgers, y unos Colorado Rockies que buscan el primer título divisional de su historia y clasificarse por tercer año consecutivo a playoffs.

Después de perder en la puja por Bryce Harper y prescindir de los servicios de Yasiel Puig, Manny Machado y Matt Kemp durante la reciente agencia libre, los Dodgers aún parecen confiados en que su ofensiva es lo suficientemente sólida para defender el fuerte.

Aunque muy cargado a la izquierda, un orden al bate que incluye a Cody Bellinger, Joc Pederson, Max Muncy, Justin Turner siempre será peligroso. Con la adquisición de A.J. Pollock en la agencia libre y el regreso del shortstop Corey Seager, la ofensiva angelina no presenta un solo punto débil.

Y esas son buenas noticias, porque podrían necesitar de toda la ofensiva de la que puedan echar mano.

Aunque el retorno del veterano receptor Russell Martin a Los Ángeles debe ser de gran ayuda en el manejo del cuerpo de lanzadores que, en el papel, sigue siendo sólido de arriba a abajo. La realidad es que el éxito de los Dodgers depende de lo que se pueda hacer en el centro del diamante.

De inicio, el estelar Clayton Kershaw no ha visto acción en la pretemporada y su misteriosa lesión podría tener repercusiones a largo plazo. Walker Buehler brilló en su primer año y finalizó tercero en las votaciones a Novato del Año, pero históricamente la segunda temporada siempre es la más complicada para un lanzador. El resto de la rotación ─Hyun-Jin Ryu, Rich Hill y Ross Stripling─ promediaron 18 aperturas la temporada pasada.

Eso no luce como ninguna garantía para los Dodgers en su intento por llegar a la Serie Mundial por tercer año consecutivo. Para los Rockies, en contraparte, eso parece una puerta a medio abrir en su búsqueda de más de un cuarto de siglo por plantar su bandera en la cima de la división.

Tal vez nunca hayan tenido tan buena oportunidad.

Gracias a la presencia de Kyle Freeland y Germán Márquez, el pitcheo de los Rockies no solo dejó de ser el hazmerreír de Grandes Ligas, sino que se convirtió en un arma, incluso en Coors Field. Con un bullpen sólido, Colorado tiene las bases para competir por el sector.

Para nadie es secreto que los Rockies pueden batear. Un lineup con el estelar Nolan Arenado, el versátil Ian Desmond, Charlie Blackmon y el veterano Daniel Murphy demostrará una vez que Colorado tiene pólvora en las muñecas.

La gerencia de los Rockies ha hecho un excelente trabajo en su plan por rejuvenecer gradualmente al equipo. Se fueron los veteranos Carlos González y Gerardo Parra, y se le abre paso a jardineros como David Dahl (16 HR en 249 turnos) y Raimel Tapia, ambos de 24 años. Si bien perdieron en la agencia libre al versátil y confiable DJ LeMahieu, la presencia de Murphy ayudará a cubrir ese hueco sin mayor problema.

El manager Bud Black hizo una excelente labor el año pasado al guiar al equipo a una temporada de 91 triunfos y mantenerse en contienda por la división hasta el último fin de semana de la campaña. La presión recaerá en él para cubrir las dos principales ausencias ─LeMahieu y el relevista Adam Ottavino─ y mantener el progreso de su cuerpo de abridores. Solo así se permitirán soñar con la cima divisional.

Armados con un poder completamente distinto, el económico, los Padres intentan comprar su boleto a la relevancia en un sector que les ha dado la espalda desde 2006, y en cambio les ha permitido acumular ocho campañas con récord perdedor de manera consecutiva.

Después de haber invertido más de 400 millones de dólares en los últimos dos años para adquirir a Manny Machado y Eric Hosmer y equipados con el segundo mejor prospecto del béisbol en Fernando Tatis Jr., San Diego tiene establecido un claro plan… a largo plazo.

Una rotación con Garrett Richards y un puñado de abridores con efectividad en los 4.5 no te permite competir actualmente en ninguna división del béisbol. Sin embargo, el poder ofensivo que tiene San Diego con Machado, Hosmer, Tatis, el mexicano Luis Urías y Wil Myers podría ser suficiente para abandonar el sótano de la división.

Y por cada equipo que da un paso hacia adelante, hay uno que marcha en reversa, tal es el caso de los Arizona Diamondbacks, que después de dos temporadas ganadoras y un viaje a playoffs optaron por empezar de cero.

El estelar Paul Goldschmidt, uno de los mejores primeras bases de todo el béisbol, fue canjeado a St. Louis por tres jóvenes, el abridor Patrick Corbin (11-7, 3.15) firmó con Washington en la agencia libre por 140 millones de dólares y el productivo pero frágil jardinero A.J. Pollock se fue a los rivales Dodgers en un contrato por cinco años y 60 millones de dólares.

El resultado en el desierto es un Zack Greinke de 35 años y un grupo de peloteros de rol como Wilmer Flores y Jake Lamb con veteranos de la talla de Adam Jones y David Peralta. El panorama en Arizona no luce alentador pero, bueno, siempre tendrán 2001.

Con memorias de éxito mucho más frescas, pero sin un panorama alentador en el horizonte, los San Francisco Giants pretender darle un adiós digno al manager Bruce Bochy, artífice de los últimos tres títulos de la franquicia y quien anunció su retiro al finalizar la campaña.

La tarea será difícil sin un esbozo de pitcheo que no dependa casi exclusivamente de lo que pueda hacer Madison Bumgarner cada cinco días.

Con Johnny Cueto en la lista de lesionados, la rotación de Dereck Rodríguez, Andrew Suarez, Jeff Samardzija y Chris Stratton no provee de mucha ayuda a Bumgarner o el resto de los Giants.

Aunque San Francisco se quedó corto en la puja por los servicios de Bryce Harper, que hubiera encajado muy bien en una alineación que incluye a Brandon Belt, Buster Posey, Brandon Crawford y Evan Longoria, es el pitcheo el que sentencia las posibilidades de los Giants.

Y parece que fue ayer cuando Bumgarner, Matt Cain y Tim Lincecum dominaban a California y al resto del béisbol. Días muy lejanos, en realidad.