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Houston Astros es nuevamente favorito en la División Oeste

A. J. Hinch en spring training de los Astros

Jeff Roberson

AP

Houston está en busca de su tercer cetro divisional consecutivo y el sector podría no ofrecer mucha resistencia.

Los Seattle Mariners abrieron la temporada regular con un triunfo 9-7 sobre los Oakland Athletics en Tokio que de inmediato los colocó con el mejor registro de Grandes Ligas y en la cima del Oeste de la Liga Americana.

Tal vez quieran tomar una foto de los standings, porque no permanecerán ahí mucho tiempo.

Previo al inicio de la temporada, los Mariners iniciaron un proceso de reconstrucción que marcó la despedida de algunas de las grandes figuras de la organización. Robinson Canó y el cerrador Edwin Díaz emigraron a los Mets, el toletero Nelson Cruz ahora es miembro de los Twins y el abridor James Paxton ahora es parte de la rotación de los Yankees.

Con un puñado de prospectos en su programa de sucursales y aferrándose a dos de los peloteros más productivos en la historia de la franquicia ─Félix Hernández e Ichiro─ por motivos más románticos que deportivos, Seattle sabe que los triunfos vendrán a cuentagotas.

Eso significa que los bicampeones del Oeste, los Houston Astros tienen una cosa menos de qué preocuparse esta temporada.

Los Astros, que tan solo hace dos temporadas levantaron su primer banderín de campeones y la campaña anterior se quedaron en la Serie de Campeonato, parecen tener los elementos para una nueva aventura hacia mediados de octubre.

Incluso después de perder en la agencia libre al valioso y versátil Marwin González y de no recontratar al confiable zurdo Dallas Keuchel, el equipo de AJ Hinch cuenta con el talento suficiente para mantener su dominio sobre el resto de la división.

El 1-2 que conforman Justin Verlander y Gerrit Cole en la parte frontal de la rotación es envidiable. La presencia del cerrador Roberto Osuna le brinda seguridad a un bullpen que durante buena parte de la campaña anterior fue su punto más débil y, en general, el pitcheo de Houston tiene las armas suficientes.

Lo demás déjenlo en mano de una potente ofensiva. George Springer, Carlos Correa, José Altuve y Alex Bregman son capaces de competir con cualquiera en la parte superior del orden al bate. La llegada del veterano Michael Brantley les brinda un jardinero confiable y velocidad en los senderos. Y el cubano Aledmys Díaz les da profundidad en el cuadro.

Muchas de las esperanzas de Houston están sembradas en que Correa y Brantley puedan permanecer constantemente en el orden al bate. El puertorriqueño apenas jugó 110 partidos el año pasado y el exjardinero de los Indians apenas promedia 81 encuentros en sus últimas tres temporadas.

La mayor competencia para los Astros dentro del sector podría venir de parte de un viejo conocido en los Athletics.

Ganadores de 97 partidos y de un sorprendente boleto a playoffs el año pasado, los Athletics siguen haciendo magia a la hora de competir a pesar de tener una de las nóminas más bajas de Grandes Ligas. Este año intentarán un nuevo truco.

A pesar de haber perdido al abridor Trevor Cahill y al veterano receptor Jonathan Lucroy, quienes emigraron a los Angels, Oakland espera que el increíble antesalista Matt Chapman y el temible toletero Khris Davis, que encabezaron a la segunda ofensiva con más cuadrangulares en 2018, sean capaces de mantener al equipo relevante.

No será sencillo. El as de la rotación Sean Manaea se recupera de una lesión en el hombro que lo mantendrá fuera al menos durante la primera mitad de la temporada, la agencia libre les arrebató a Cahill, Lucroy y los 23 jonrones y 99 carreras producidas de Jed Lowrie. Y a la ofensiva no les queda más que confiar en que Josh Phegley, el recién llegado Jurickson Profar y los prometedores Franklin Barreto y Ramón Laureano continúen con su desarrollo.

La llegada de pitchers veteranos como los mexicanos Marco Estrada y Joakim Soria les garantizan innings, pero tal vez no sean suficientes para volver a playoffs. Aunque Oakland ya ha sorprendido antes.

Los Angeles Angels, como de costumbre abrieron la cartera en su afán por mantenerse relevantes. De lado queda la histórica extensión de contrato por 430 millones para Mike Trout. Si no pueden rodear de talento suficiente al mejor pelotero de la actualidad, será solo una inversión anecdótica.

Sin Mike Scioscia en la caseta por primera vez en 19 años, periodo en donde apena tuvieron siete temporadas con récord perdedor, el nuevo timonel Brad Ausmus tiene la tarea de devolverle el brillo al sur de California.

La gerencia hizo su parte con la adquisición de Cahill, Lucroy, el abridor Matt Harvey y el relevista Cody Allen, así como del explosivo inicialista Justin Bour.

Pero una rotación con Harvey y Cahill en la parte frontal difícilmente inspira confianza, y con el Novato del Año Shohei Ohtani limitado a funciones como bateador durante toda la temporada, el pitcheo de los Angels luce como su principal verdugo.

Es un desperdicio, en particular al tomar en cuenta las proezas ofensivas de Trout, los últimos años de Albert Pujols y un reparto más que capaz con Justin Upton, Andrelton Simmons y Bour.

En el corazón de Texas, los Rangers recibieron la buena noticia de que el desmantelamiento de Seattle podría sacarlos del fondo de la división y que la llegada del manager debutante Chris Woodward le inyecte nueva vida a un equipo agonizante.