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Kyler Murray, otro quarterback que le da la espalda al béisbol

Kyler Murray con los Athletics

Thearon W. Henderson

Getty Images

El egresado de la Universidad de Oklahoma dejó un lucrativo contrato con los Oakland Athletics para probar suerte en la NFL.

De Dan Marino a Tom Brady a ¿Kyler Murray?

Murray intentará hacer algo que muchos quarterbacks, algunos entre los mejores de la historia, han hecho antes que él: Darle la espalda al béisbol en busca de sueños de gloria en la NFL.

Los sueños de Murray tienen un precio muy alto, teniendo que devolver 1.29 de los 1.5 millones de dólares del bono por firmar que le dieron los Oakland Athletics cuando lo tomaron con la novena selección del draft de 2018. Además, tendrá que renunciar a un contrato garantizado de 3.16 millones de dólares.

Murray apostó por sus sueños y por su talento como quarterback. Varios evaluadores lo tienen como uno de pocos pasadores franquicia disponibles en el reclutamiento colegial, y los rumores de una posible primera selección global solo se hacen más fuertes con el paso de los días.

En cuestión económica, Murray parece haber ganado su apuesta. El reto para el egresado de la Universidad de Oklahoma radicará en el rendimiento meramente deportivo.

Un quarterback con antecedentes de pelotero puede tener la barra tan alta como la que establecieron Marino, Brady o John Elway, o tan baja como la de Chad Hutchinson, Matt Moore o Brandon Weeden. Las expectativas para Murray yacen en un oscuro lugar en medio de esos dos nombres, en territorio parecido al de Jameis Winston o Russell Wilson, quien a la fecha se sigue presentando cada año al campo de entrenamiento de los New York Yankees, y previamente con los Texas Rangers.

Al igual que Murray, Elway era visto como el mejor quarterback de su generación. A diferencia de Murray, Elway utilizó esa percepción y su éxito en el béisbol para dictar los términos del draft. Seleccionado originalmente por los Baltimore Colts en 1983, el legendario pasador de los Broncos amenazó con cumplir su contrato como jardinero con los New York Yankees si no era cambiado de equipo. Obviamente, se salió con la suya.

Pensar en que Murray tenga el éxito deportivo del dos veces campeón del Super Bowl Elway sería ponerle demasiada presión. Con 1.78 de estatura, unas veloces piernas y un potente brazo que atrajeron la atención suficiente de los Athletics, Murray es más fácil de comparar con Wilson, otro campeón del Super Bowl. Sin embargo, el actual pasador de los Seahawks no fue seleccionado en la NFL sino hasta la tercera ronda y, como segunda base fue el pelotero 140 en escuchar su nombre en el draft de la MLB en 2010 (Rockies).

Todos ellos, al igual que Murray, tuvieron una seria disyuntiva para elegir un camino profesional considerando sus aptitudes en ambos deportes. Para gente como Brady, fue mucho más sencillo. El ganador de seis anillos de Super Bowl fue seleccionado como receptor por los extintos Expos de Montreal hace ya dos décadas. Nunca fue una opción.

Lo mismo para los jóvenes pitchers Marino y Winston.

Quienes tal vez debieron considerar el béisbol más seriamente son el controversial Colin Kaepernick, quien fuera un talentoso pitcher seleccionado por los Chicago Cubs, o Matt Cassel, quien fuera parte de las sucursales de los mismos Athletics.

Hutchinson, es un caso especial, después de debutar en 2001 con los St. Louis Cardinals y ser castigado con 11 carreras en cuatro innings de labor, se dio cuenta que su trabajo estaba lanzando otro tipo de pelota y al siguiente año era el quarterback titular de los Cowboys. Los resultados no variaron mucho.

Alguien que hizo lo mismo que Hutchinson pero casi un siglo antes fue el legendario dueño de los Chicago Bears George Halas, quien cubrió el jardín derecho de los Yankees en 1919 (una temporada antes de que un tal Babe Ruth llegara a ocupar el puesto) y al siguiente año ya estaba con sus queridos Bears, aunque no como quarterback, sino como liniero defensivo.

No todos pueden ser Bo Jackson o Deion Sanders, los dos nombres más famosos entre los pocos que fueron capaces de compaginar ambas disciplinas a nivel profesional. Murray, por supuesto, tiene un talento especial. Pero no será el primero ni el último en enfrentar la disyuntiva.