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Los Angeles Dodgers

El principio del fin de la era Clayton Kershaw con Dodgers

El principio del fin de la era Clayton Kershaw con Dodgers

Mark J. Terrill

AP

El zurdo de los Dodgers, iniciará la temporada con 31 años y muchas dudas sobre su estado de salud tras jugar dos series mundiales en fila.

Durante buena parte de la última década, Clayton Kershaw ha sido el mejor lanzador del sistema solar. Indiscutiblemente. Pero con su cumpleaños número 31 asomándose en el horizonte, también han llegado las dudas sobre su salud y durabilidad.

El mejor ejemplo se vive en la actual pretemporada, en la que el zurdo no ha podido debutar debido a inexplicables molestias en el brazo. Apenas meses después de firmar un contrato por tres años y 93 millones de dólares, esto no pueden ser buenas noticias para Los Ángeles Dodgers que podrían iniciar la temporada sin su as sobre la loma.

Desafortunadamente para Kershaw, los Dodgers y buena parte de los aficionados al béisbol, el estado de salud actual de Clayton no es más que el reflejo de una clara tendencia durante los últimos tres años luego de años de abuso de su brazo izquierdo, tanto en el número de entradas trabajadas, como en el uso excesivo de su curva.

DIFÍCIL ETAPA PARA CLAYTON KERSHAW

Kershaw no ha superado las 27 aperturas ni las 175 entradas de labor en ninguno de los últimos tres años, después de promediar 30 inicios y 201 entradas por temporada en cada una de sus primeras ocho campañas en la Gran Carpa.

Se supone que un lanzador de las condiciones de Kershaw debería estar en plenitud entrando a su tercera década de vida, sin embargo, la realidad es que la sobrecarga en sus primeras ocho temporadas en Grandes Ligas, en las que ganó tres premios Cy Young, una Triple Corona de pitcheo, y se estableció como la fuerza más dominante del montículo, le han cobrado una costosa factura.

A pesar de la clara tendencia a la baja, la temporada pasada (9-5 y 2.73 de efectividad) representó la primera ocasión desde 2010 en que Kershaw no finaliza entre los primeros cinco lugares de la votación al premio Cy Young. Eso significa que un Kershaw lejos del 100% sigue siendo superior a una buena parte de todos los lanzadores del béisbol.

Para los Dodgers, eso podría no ser suficiente. Después de llegar a la Serie Mundial las últimas dos temporadas, solo para ser traicionado por su pitcheo y un dudoso manejo del manager Dave Roberts, Los Ángeles requieren de un lanzador de 30 millones de dólares al año, y no solo de un pitcher medianamente bueno al frente de su rotación.

Los Ángeles realizó varios cambios de cara a esta temporada. Matt Kemp y Yasiel Puig están en Cincinnati, el versátil pero endeble A.J. Pollock llegó a reforzar los jardines, y el veterano Russell Martin está ahora, nuevamente, detrás del plato. La única constante en el sur de California es su estelar cuerpo de abridores, suficiente para mantener a los Dodgers dentro de una corta lista de candidatos al “Clásico de Otoño” por la Liga Nacional.

Pero si los Dodgers quieren levantar su primer gallardete desde 1988, necesitan del viejo Kershaw, del pitcher de los 31 millones de dólares. Requieren de aquel lanzador que entre 2011 y 2017 promedió casi 17 triunfos al año, con una microscópica efectividad de 2.07 y 231 ponches anuales.

Sin embargo, el panorama no es alentador. La posibilidad de que Kershaw sufra de “brazo muerto” es real, como también lo es el innegable declive en la velocidad de su recta durante los últimos dos años. Difícilmente los Dodgers recuperarán eventualmente la Kershaw de antaño, y con esa imagen también se van buena parte de sus esperanzas.

Tal vez los Dodgers no tengan más opción que conformarse con una versión inferior de quien fuera, en su momento, uno de los mejores lanzadores de la historia. Tal vez, Kershaw pueda resurgir como un lanzador más cerebral y con un repertorio adaptado a sus condiciones físicas actuales.

O tal vez, solo sea el inicio del final de una de las grandes historias del nuevo siglo en el centro del diamante.