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El estado físico de Le’Veon Bell es señal de alarma

Le'Veon en partido contra los Jets

Getty Images

Lejos de beneficiarlo, un año lejos de los emparrillados habría mantenido al running back fuera de forma.

Cuando un running back pasa un año lejos del campo de juego solo puede suceder una de dos cosas: O descansa y termina de sanar cualquier problema que arrastre o se pierde el estado físico élite que solía gozar.

Según diversos reportes, en el caso de Le’Veon Bell es lo segundo.

Apenas un día después de que se confirmó que Bell finalmente será un agente libre sin restricciones una vez que inicie el periodo de firma a mediados del próximo mes, el New York Daily News reportó la creciente preocupación de los Jets ─tal vez el principal pretendiente del running back─ por el estado físico de Bell.

Según el reporte, temen que el peso de Bell haya llegado hasta las 260 libras (118 kilogramos) durante su año fuera de la NFL, muy por encima de las 225 libras (102 kilogramos) que lista la liga como su peso oficial.

Para un atleta de elite, perder 16 kilos tal vez no sea un reto titánico como lo es para la mayoría de los mortales, pero sin duda ese sobrepeso mandaría un montón de mensajes que no serían bien recibidos por los posibles pretendientes de Bell en la agencia libre.

Por principio de cuentas habla de una falta de compromiso por cuidar su principal activo, su cuerpo, en especial cuando ha estado esperando la agencia libre durante dos años con la intención de firmar un contrato histórico para la posición.

Los reportes de un mal estado físico son difíciles de comprobar o desmentir en este momento ya que, técnicamente, sigue siendo un jugador de los Pittsburgh Steelers y ningún otro equipo se le puede acercar. Así que Bell haría bien en arrancar una página del libro del más reciente desertor de Pittsburgh, Antonio Brown, y utilizar las redes sociales para algo más que promover su carrera como rapero y demostrar que esos kilos de más son solo de ganas de volver a jugar.

Con o sin kilos de más, los Jets siguen siendo uno de los favoritos para firmar a Bell en la agencia libre, presumiblemente por una cifra que ronde o supere los 14.5 millones de dólares anuales en promedio y con un montón de dinero garantizado en los primeros tres años del pacto.

Bell podría (o no) tener sobrepeso, pero los Jets tienen, incuestionablemente, una necesidad de hacer ruido en Nueva York, de sacarle provecho a todo su dinero disponible y de darle la mayor cantidad de armas posibles al quarterback Sam Darnold para descubrir si en verdad es su quarterback del presente y futuro.

Bell resuelve todas esas necesidades de un plumazo, siempre que demuestre que puede ser el mismo running back que fue en Pittsburgh… y se mantenga lejos de los carbohidratos.