Dallas Cowboys

Cole Beasley descubre el hilo negro en los Cowboys

Cole Beasley en partido de los Cowboys

James D. Smith

AP

El wide receiver próximo a ser agente libre afirma que la gerencia “presiona” a favor de ciertos jugadores para que tengan más veces el balón.

En el mundo de la NFL es difícil encontrar a un dueño que esté más involucrado con su equipo que Jerry Jones con los Dallas Cowboys. El problema con Jones es que, tal vez, está demasiado involucrado.

Jones no solo es el único propietario de la liga que se desempeña al mismo tiempo como gerente general, sino que al parecer su función no se detiene con las decisiones de personal. Según Cole Beasley, próximo a ingresar a la agencia libre, Jones y su equipo de trabajo ─que desde luego incluye a su hijo, Stephen─ también cabildean por ciertos jugadores para que tengan el balón en determinadas circunstancias.

Por donde se le vea, no puede ser bueno. No solo Jones no está capacitado para tomar ese tipo de decisiones, sino que al hacerlas le resta un mundo de autoridad al coach Jason Garrett. Pero al menos ahora ya sabemos cómo le ha hecho Garrett para mantener su trabajo.

“Sinceramente, la gerencia presiona por quien ellos quieren que tenga el balón”, escribió Beasley en Twitter. Sus argumentos parecen ser contundentes.

“No he sido una gran prioridad en ese sentido. Tal vez eso cambie, pero no estoy seguro. Veo más balones en mi dirección durante la ofensiva de los dos minutos, cuando no hay nada preestablecido”.

Tal vez Beasley tenga razón y haya decidido hablar públicamente de uno de secretos peor guardados de la NFL ahora que está por convertirse en agente libre y, muy posiblemente, cambiar de uniforme. O tal vez sea una extraña manera de presionar para que la familia Jones llame su número con más frecuencia ahora que sabemos quién asume las responsabilidades del plan de juego.

La realidad es que Beasley no puede estar demasiado equivocado.

Los Cowboys llegaron esta campaña a 23 años sin conquistar un Super Bowl, vamos ni siquiera una final de Conferencia y han ganado apenas tres partidos de playoffs en ese lapso. Es evidente que algo no está funcionando bien dentro de una franquicia cuya tradición le exige campeonatos y no temporadas decorosas.

En esos 23 años han tenido equipos con el suficiente talento para sumar a las vitrinas, pero las cosas no han resultado dentro del campo. Y si Beasley tiene razón, los dedos solo pueden apuntar en una sola dirección: Al palco de honor.

Cuando Jones compró al equipo en 1989 lo primero que hizo fue tomar dos decisiones que cambiaron el rumbo de la franquicia para siempre. La primera fue despedir al legendario Tom Landry y la segunda fue contratar al no menos exitoso Jimmy Johnson, a quien le otorgó la última decisión sobre el personal.

Después de que Johnson le diera al equipo dos anillos y dejara el camino allanado para un tercero, se involucró en una lucha de poder con Jones que nunca iba a ganar. Jerry lo despidió sin parpadear, asumió la última decisión en cuestión de personal y el equipo no ha ganado desde entonces.

Punto para Beasley.