NFL

Dallas Cowboys: El beneficio del “Efecto Cooper”

Amari Cooper anota touchdown contra Redskins

LARRY W. SMITH

EFE

Desde la llegada de Amari Cooper a Dallas, la ofensiva del equipo dio un giro drástico que se refleja en los standings.

Los Dallas Cowboys pagaron de más al desembolsar una selección de primera ronda por los servicios de Amari Cooper.

Después de tan solo cuatro juegos, todo indica que fue una buena inversión.

Desde la llegada del ex Pro Bowler a Dallas, la ofensiva de los Cowboys dejó de ser un enfermo terminal para convertirse en un organismo que goza de cabal salud. Obviamente, Cooper no es el único responsable en la metamorfosis ofensiva del equipo, pero sin duda ha sido un factor importante.

De estar en la víspera de una crisis tras la contundente derrota en casa ante los Titans en la semana 9, precisamente en el debut de Cooper con los Cowboys, Dallas ha ganado los siguientes tres encuentros y ahora comparte la cima del Este de la NFC con los Washington Redskins.

Más importante aún, es que Dallas ahora tiene el criterio de desempate a su favor luego de aplastar a los Redskins 31-23 en el Día de Acción de Gracias, un resultado que hubiera sido difícil de concebir sin el aporte de Cooper, quien finalizó la jornada con 8 recepciones para 180 yardas y dos touchdowns.

Cooper se ha integrado poco a poco a la ofensiva de los Cowboys, con apenas 14 recepciones para 169 yardas y un touchdown antes de convertirse en el material de las pesadillas de Washington. Pero su presencia en Dallas significa más que números individuales, sino que le abre al ataque de Dallas una baraja de posibilidades.

Desde la llegada de Cooper a Dallas el pasado 5 de noviembre, el equipo tiene marca de 3-1, comparado con 3-4 antes de convertirse en la burla de la liga por enviar una primera selección por un jugador que parecía no tener mucha más gasolina en el tanque.

Además, el ataque de Dallas ha promediado en ese lapso 23.5 puntos por encuentro, cuando antes de adquirir a Cooper era de apenas 20 unidades por partido.

Con Cooper, los Cowboys tienen una racha de tres victorias, sin él no habían hilvanado triunfos. Sin Cooper, Dallas estaba 0-4 de visita con apenas 13,5 puntos anotados en esos cotejos; con él, están 2-0 fuera de casa con 24.5 tantos por encuentro en sus visitas a Philadelphia y Atlanta, dos equipos que el año pasado estuvieron en playoffs.

Nuevamente, Cooper no se transformó de inmediato en el mejor receptor de la liga ni mucho menos. Pero su sola presencia le permite a Dallas hacer lo que mejor hace. En esos cuatro partidos, los Cowboys han sido capaces de establecer el ataque terrestre con Ezekiel Elliott tan solo porque los rivales ya no pueden sobrecargar la caja. Ahora deben respetar el juego aéreo, lo que no ocurría sin Cooper, simplemente porque los Cowboys no contaban con la materia prima para tener, siquiera, un esbozo de ofensiva por pase.

Fue así como los Cowboys tuvieron marca de 13-3 apenas hace un par de temporadas. Con una ofensiva aérea apenas mediana, pero lo suficiente para llamar la atención del perímetro. Zeke Elliott y esa potente línea ofensiva no necesitan mucho más. Y Cooper les ha devuelto esa dimensión.

La estadística más clara es que en los primeros siete juegos de la campaña, Dallas apenas tenía siete series ofensivas de al menos 10 jugadas. En los últimos cuatro partidos tienen nueve ofensivas de ese tipo.

La llegada de Cooper ha representado un claro beneficio para Dallas, que ahora controla su propio destino rumbo a los playoffs; para Elliott, quien promedia 113 yardas por tierra en los últimos cuatro partidos; para el quarterback Dak Prescott, quien tiene 1,010 yardas con 5 TD y una intercepción en los últimos cuatro juegos a cambio de 1,417 yardas, 8 touchdowns y cuatro intercepciones en los primeros siete partidos; y para los Raiders, que obtuvieron una selección de primera ronda por un jugador que no estaba produciendo con el equipo.

Cuando todos ganan, es un buen cambio. Sin importar si el precio fue muy alto.

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