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ITALIA VS ESTADOS UNIDOS

Clint Dempsey y la única victoria de Estados Unidos contra Italia

Italia vs Estados Unidos, Clint Dempsey

Getty Images

La última ocasión que el 'Team USA' enfrentó a 'La Azzurra', aún bajo el mando de Jürgen Klinsmann, triunfaron como visitantes en Genoa en 2012.

Estados Unidos

29 de febrero de 2012. Día de año bisiesto, anormal. Fecha reservada para acontecimientos irrepetibles, increíbles. O, al menos, destinados a ocurrir una vez cada cuatro años. O una cada 82. Como la victoria de Estados Unidos, comandado por Jürgen Klinsmann, en Italia, en el Luigi Ferraris de Genoa, frente a la 'Azzurra' tetracampeona del mundo. Fue la última vez que el 'Team USA' e Italia se vieron las caras. Y también, el único triunfo de 'Las Barras y las Estrellas' frente a 'La Nazionale' en 10 enfrentamientos históricos, una rivalidad que nació en 1934 en los terrenos de juego y refleja los profundos nexos entre ambas naciones, simbolizados en Ellis Island, la inmigración y la rica cultura italo-americana, que encontró en Nueva York su terreno más fértil.

'La Azzurra' de Cesare Prandelli, presta para la Eurocopa de Polonia y Ucrania, estaba en medio de un proceso de rejuvenecimiento. Seguía Buffon en la meta y Pirlo en el centro del campo; a su alrededor, un combinado de juventud y desparpajo que se asomaba a su primera cita internacional vestidos de azul: Criscito, Barzagli, Ogbonna, Maggio, Matri. Y Giovinco en punta, tres meses de recalar en la MLS; entonces, prospecto 'juventino'. Quién lo diría. Klinsmann no citó a Landon Donovan, indispuesto por una bronquitis. “Intenté estar listo para el partido contra Italia pero aún sigo enfermo. Necesito descansar para estar saludable otra vez", escribió en su cuenta de Twitter para anunciar su ausencia. Sin él, debió arreglárselas Klinsmann para desplegar banderas en el Luigi Ferraris con Howard como guardián; Bocanegra y Goodson, en la guardia pretoriana; Bradley y Dempsey, en la columna vertebral; y Altidore, con las granadas listas para lanzar.

No pasaron ni cuatro minutos, cuando Maggio desbordó la banda derecha, trazó el centro que Nocerino remató en el corazón del área y Howard detuvo al cerrar las piernas. A medio primer tiempo, Marchisio habilitó a Matri con un pase de primera intención, pero el ariete se halló en posición indebida. Después de los primeros esbozos, el 'Team USA' encontró su ritmo y controló con el puño de hierro de Bradley. El partido transcurrió hasta el 55', cuando Fabian Johnson incursionó hasta los confines de la pradera izquierda, Altidore controló y descargó, en pivoteo prototípico, y Dempsey mordió con la pierna derecha. Tiro irregular, raso, arrancaba el césped a mordiscos; tan tenue como truculento. A Buffon, el disparo le pilló lo suficientemente lejos de sus pies y lo suficientemente cerca a su cuerpo como para quedar en el limbo. Fue el 24° gol (de 57) de Dempsey con la selección. La historia se escribía aún.

Lo que prosiguió, además del festejo desaforado de Klinsmann, como si acabara de anotar el gol de la eliminación a Holanda en Italia '90, fue un sostenido acoso italiano sobre la meta de Howard. Las barridas in-extremis de Bocanegra, los disparos a quemarropa de Borini, los bombazos de tres dedos de Montolivo. Una tras otra, un rosario de sufrimiento. Estados Unidos, atrincherado, defendió como si la vida le fuera en ello. Y Klinsmann obtuvo recompensa. El resultado le confirió parte del crédito que había perdido e Italia sembró dudas que fueron disipadas por su subcampeonato en Polonia-Ucrania. Ahora, seis años y medio después, la situación es un tanto distinta. Los aires de reforma circundan a ambas selecciones, eliminadas en última instancia de disputar la Copa del Mundo de Rusia. Tras la catástrofe, llegó la hora reconstruir. 

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