Chicago Bears

Raiders cambia a Mack a Chicago y encuentra el tesoro

Khalil Mack corre para tacklear en partido de los Raiders

AP

Raiders convirtió una situación en la que aparentemente no había una salida positiva en un contundente triunfo gracias a la urgencia de los Bears.
Los Patriots usarán jersey blanco en el Super Bowl… otra vez

Al enviar a Khalil Mack en un cambio a Chicago, de alguna manera los Oakland Raiders sacaron una clara victoria de una situación de la que, aparentemente, no había una salida siquiera aceptable.

Si el gerente de los Raiders Reggie McKenzie hablara con sinceridad, admitiría el mismo sábado: “Yo solo apreté todos los botones”.

No solo porque encontró, de alguna manera, la única forma de ganar. Sino porque los movimientos gerenciales en los que los Raiders salen ganando son sumamente raros.

Los Raiders estaban atrapados en una negociación estancada con Mack, quien simplemente no se iba a presentar a jugar y el equipo simplemente no le iba a cumplir sus demandas contractuales, mucho menos después de que un día antes Aaron Donald reacomodó el mercado defensivo.

Solo quedaba deshacerse de él y los demás equipos tenían una clara ventaja. Sabían de la necesidad y la desesperación de los Raiders. Los Bears no recibieron el memo. O tal vez simplemente estaban más necesitados y desesperados. Como quiera que sea, dos selecciones de primera ronda es un precio muy alto para cualquiera.

Concedido, Mack es un jugador especial y no hay un Khalil Mack en el mercado todos los días. Hay que ir tras él de manera agresiva. Sí, Mack apuntala una defensiva que ha operado bastante bien y bastante debajo del radar. La novena de la liga para ser precisos.

Pero también es un hecho, como lo revela su récord de 5-11, que hay demasiados huecos que cubrir en el equipo como para deshacerse de dos primeras selecciones que pudieran acelerar ese proceso.

Con la llegada de Mack, los Bears mandan un mensaje. No solo que son uno de los pocos equipos que tienen un gerente (Ryan Pace) menos brillante que McKenzie. Sino que, en respaldo de lo anterior, creen que ya cuentan con todas las piezas necesarias y están listos para ganar ahora. No en 2020, no en 2022. Ahora.

Eso solo significa que la presión, como siempre, recaerá en los hombros del quarterback. Mitch Trubisky, por empezar su segunda campaña en la NFL y con su segundo head coach en igual número de años, ahora debe transformar a un ataque que fue 29no en puntos anotados en 2017 para estar a la altura de la nueva defensiva este año.

El problema es que, si bien la defensiva se reforzó, el ataque no es precisamente el de los Rams de 2001.

Para los Raiders, la situación es mucho más sencilla. Cuentan con el talento suficiente para hacer un poco de ruido en una división Oeste de la AFC que está al alcance de cualquiera. Suman talento a futuro y llegan en 2020 a su nueva casa en el desierto de Nevada con aspiraciones renovadas.