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Temporada 2018

Rivers se relaja, pero el Super Bowl, su objetivo con Chargers

Rivers se relaja, pero el Super Bowl, su objetivo con Chargers

Harry How

AFP

El quarterback de los Chargers es como el Dan Marino de su generación, pero Canton lo espera, incluso sin un anillo de campeón

Cuando Philip Rivers anuncie su retiro, cinco años más tarde tendrá un busto en Canton. Con o sin anillo de campeón.

Rivers es algo así como el Dan Marino de su generación.

Bajo su mando, Los Angeles Chargers tuvieron la mejor ofensiva aérea de la NFL en 2017 con 4,431 yardas y un promedio de 276.9 yardas por juego.

Rivers fue segundo en la liga con 4,515 yardas, pero el quarterback de los Chargers espera un poco más en 2018.

“Si podemos tener balance al correr el balón, entonces tenemos la oportunidad de ser una ofensiva especial”, dijo Rivers al final del juego de pretemporada ante los New Orleans Saints.

Los Chargers jugaron un partido de postemporada por última ocasión en 2013. Rivers tiene marca de 4-5 en Playoffs y sólo en una ocasión ha sido capaz de llevarlos hasta el Juego por el Campeonato de la AFC; fue en 2007 y los Chargers perdieron 21-12 ante Tom Brady y los Patriots.

Desde que fue reclutado por los entonces San Diego Chargers, en 2004, el equipo ha tenido cuatro coaches: Marty Schottenheimer (hasta 2006), Norv Turner (2007-2012), Mike McCoy (2013-16) y Anthony Lynn, quien debutó en el cargo la campaña pasada.

En esas 14 temporadas, Rivers se ha convertido en una fábrica de yardas por aire: 50,348, para ser exactos.

En 2018 necesita 1,128 yardas para superar a John Elway (51,475) y colocarse en el séptimo lugar de la historia de la NFL.

Rivers también busca convertirse en el tercer quarterback con 10 temporadas de 4,000 yardas; los otros son Peyton Manning (14) y Drew Brees (12). Brady también tiene nueve.

Desde 2008 sólo en una ocasión (2012) no rompió la barrera de las 4,000 yardas. Y si mantiene su ritmo de 4,366 yardas por campaña, en tres años superará las 61,361 de Marino, quien actualmente ocupa el quinto lugar de todos los tiempos.

Rivers necesita un pase de touchdown para llegar a 327 y romper el empate con el legendario Fran Tarkenton y ocupar en solitario el sexto lugar de la historia.

Y a sus 36 años de edad está en la parte más alta de su juego.

En las tres temporadas más recientes, Rivers es tercero en pases completos (1,146), segundo en yardas (13,693) y tercero en pases de touchdown (90).

Entre 2016 y 2017, nadie supera sus 61 envíos a las diagonales.

Pero no ha sido suficiente.

“A veces tratas de hacer más”, dijo Rivers durante el training camp de este año. “Es como ‘Dios mío, quiero hacer una jugada’. Quieres ganar”.

Los 192 partidos que ha iniciado como titular de los Chargers representan la racha activa más larga de la NFL.

“Me siento seguro, me siento fuerte”, dijo. “Mentalmente estoy bien. No es que no lo haya estado antes. Se siente bien”.

Aunque es el indiscutible líder de los Chargers, dice ya no sentir esa presión, que debe ser repartida entre los veteranos del equipo.

“Hay que dejar que los otros lideren también”, aseguró. “Porque han crecido. Fui parte de ese grupo de líderes a los 26, 27, 28 años. Ellos ya están allí, así que ya no tengo que hacerlo. Estos tipos pueden guiarnos. Es un grupo nuevo”.

Un nuevo grupo que promete no sólo competir en la División Oeste, sino contender en la AFC.

Después de iniciar 0-4 la campaña pasada, los Chargers cerraron el calendario con nueve victorias en los últimos 12 juegos, incluidos cinco triunfos en casa.

Rivers estuvo bien protegido todo el año.

La línea ofensiva de los Chargers únicamente permitió 18 capturas de su quarterback, lo más bajo en toda la liga y una cifra histórica para la franquicia.

Pero no ha sido suficiente. Rivers fue considerado el jugador 56 entre los 100 mejores de 2017 por sus propios colegas.

Quizá porque le hace falta el Super Bowl. Y en el 2018 este incansable guerrero de los Chargers podría -finalmente- hacer realidad ese sueño.

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