Que alguien le explique a Prescott

Estados Unidos

Las más recientes declaraciones de Dak Prescott, el joven quarterback de tercer año de los Dallas Cowboys, me causaron, primero, desconcierto, y luego ternura. Me dieron ganas de correr a abrazarlo.

Prescott, que vio cómo su equipo se deshizo del receptor Dez Bryant y luego el retiro del ala cerrada Jason Witten, se ha quedado con un cuerpo de receptores que, al menos en apariencia, no espanta a nadie.

Pero Dak cree que en la NFL no se necesita tener un receptor número uno.

“No sé si algún equipo de la liga necesariamente debe tener un receptor número uno”, dijo Prescott a Pro Football Talk. “Se trata de distribuir el balón y mantener a la defensa alerta. Quiero decir que lo único que puedes hacer es salir con tus rutas listas”.

Los receptores en el roster de los Cowboys son Terrance Williams, Deonte Thompson, Allen Hurns, Tavon Austin, Cole Beasley, y los novatos Michael Gallup y Cedrick Wilson.

Thompson, Hurns y Austin llegaron este año vía agencia libre o canje, pero ninguno de ellos es precisamente un típico receptor número uno en los estándares de la NFL.

“Estos muchachos y yo hemos estado aquí incluso antes de comenzar los trabajos voluntarios, para poder sentirnos bien el uno con el otro. Y ahora con la defensa frente a nosotros, hay que crecer y hacer más de lo que ya hemos logrado. Eso es lo mejor que puedo hacer”, dijo Prescott.

Lo mejor que puede hacer es confiar en que algunos de estos receptores se convierta en una opción confiable o al menos preocupar a las defensivas para que éstas no se concentren únicamente en atacar el backfield, léase a Prescott y/o Ezekiel Elliott.

Por supuesto que los equipos de la NFL necesitan un receptor número uno.

¿Qué ha sido de los Steelers cuando no está Antonio Brown? Los Falcons no fueron los mismos con un Julio Jones disminuido; la ofensiva de los Texans sería muy diferente sin DeAndre Hopkins, y lo mismo pasaría con los Cardinals sin Larry Fitzgerald, sólo por citar algunos ejemplos.

Aunque Dez Bryant no tiene una campaña de mil yardas desde 2014, sí era el claro receptor número uno en Dallas. En 2017, Bryant (69 recepciones, 838 yardas y 6 touchdowns) y Witten (63-560-5) fueron los dos mejores receptores de los Cowboys y Prescott los va a extrañar, aunque trate de minimizar su ausencia con declaraciones tontas.

Un receptor número uno mantiene a la defensiva siempre atenta a él, y eso implica muchas veces doble o hasta triple cobertura, y que los safeties jueguen más alejados de la línea de scrimmage. En ambos casos, el beneficiado es el ataque terrestre.

Entre 1988 y el año 2000, es decir en un lapso de 13 temporadas, cuando Jerry Rice era titular en San Francisco, sólo en tres ocasiones el ataque terrestre de los 49ers no estuvo entre los 10 mejores de la liga, y en dos fue el primer lugar de la NFL.

No es casualidad. Es uno de los beneficios de tener un receptor número uno.

Que alguien le explique a Prescott.

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