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Los Cowboys pierden a su último líder: Jason Witten

Dentro y fuera del campo, el ala cerrada siempre fue un ejemplo en Dallas; se retira para iniciar carrera como analista de la televisión.

Estados Unidos
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Los Cowboys pierden a su último líder: Jason Witten

Ahora es oficial. Jason Witten, el extraordinario ala cerrada de los Dallas Cowboys, ha decidido retirarse para iniciar una carrera como analista en los partidos de Monday Night Football.

Aunque el coach Jason Garrett trató de persuadirlo para que jugara una campaña más (y, según reportes, por poco lo logra), Witten aceptó no únicamente el reto de comenzar una nueva etapa en su vida sino un cheque por 4 millones de dólares por campaña que le ofreció la cadena ESPN.

En el terreno de juego, Witten es el sueño de todo quarterback. En 15 años con los Cowboys, el ala cerrada solo se perdió un juego debido a lesión. Fue en su temporada de novato, cuando una fractura en la mandíbula lo dejó fuera del quinto partido de la campaña 2003 ante los Philadelphia Eagles.

Witten posee la marca de la franquicia con 229 juegos como titular y 179 consecutivos, la segunda racha activa más larga de la NFL, sólo detrás de los 192 partidos de Philip Rivers, quarterback de los Chargers.

Siempre fue una opción confiable para los 14 quarterbacks de los Cowboys con los que jugó, una lista que incluye a Quincy Carter, Vinny Testaverde, Drew Henson, Drew Bledsoe, Tony Romo, Brad Johnson, Brooks Bollinger, Jon Kitna, Stephen McGee, Kyle Orton, Brandon Weeden, Matt Cassel, Kellen Moore y recientemente Dak Prescott. No sólo es un ejemplo de consistencia sino uno de los mejores alas cerradas de la historia de la NFL.

Su costumbre en el campo fue encontrar huecos en las defensivas y estar libre para sus pasadores.

Se retira con 12,448 yardas, con las que superó a Michael Irvin (11,904) como el líder histórico de los Cowboys. Sus 68 touchdowns lo ubican en el tercer lugar de la franquicia, sólo detrás de Dez Bryant (73) y Bob Hayes (71).

Once veces fue invitado al Pro Bowl y siete de ellas fueron de manera consecutiva, un récord para un ala cerrada de los Cowboys. En dos ocasiones fue designado primer equipo del All-Pro.

Witten es segundo en la historia entre los tight ends con 8 campañas de 75 recepciones, 6 con 80, y 4 con 90 balones atrapados.

Además, está empatado con Tony Gonzalez con cuatro temporadas de 1,000 yardas. En 2016, el año de novato de Dak Prescott, Witten fue segundo en Dallas en recepciones (69) y tercero en yardas (673).

En ocho campañas fue líder de los Cowboys en recepciones, la más reciente en 2015, cuando atrapó 77 pases, tres de ellos en las diagonales. Su liderazgo y ética de trabajo serán irreemplazables en Dallas.

“En los 15 años en los que he estado aquí, la fuerza que me motiva es cómo podemos ser mejores, cómo puedo ser mejor y cómo puedo ayudar al equipo a conseguir el campeonato”, relata Witten en la serie All Or Nothing. “Cuando piensas en todas las distracciones y todo lo que pasa fuera del campo que puede afectar al equipo, es mi trabajo, es el trabajo de los líderes hacerlos entender que éste es el momento y que tenemos que trabajar, y cuando las cosas no están bien, nosotros tenemos que hacer que estén bien”.

Jamás se metió en problemas extracancha y supo convivir con algunos personajes fosforescentes como Terrell Owens o Dez Bryant.

“Siempre me pongo metas, todos los días y todos los años. Quiero ganar un campeonato, quiero darle un título a la ciudad de Dallas”, dijo previo a su última campaña en Dallas. Witten no pudo darle ese campeonato a los Cowboys, pero sí deja un legado y una cultura de trabajo que debe ser imitada dentro y fuera del campo.

En cinco años su leyenda se consumará con un busto en el Salón de la Fama de Canton, Ohio.