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Las lesiones más comunes en el mundo del deporte

REPORTAJE | MÁS DEPORTE

Las lesiones más comunes en el mundo del deporte

Néstor Araujo, lesionado de la rodilla con la Selección Mexicana

JAVIER RAMIREZ

MEXSPORT

Esguinces, fracturas, desagarres. El deporte de alto rendimiento también conlleva un riesgo siempre latente. Cada disciplina tiene sus dolencias particulares.

Estados Unidos

Rotura de ligamentos. Sobrecargas musculares. Esguinces de primer, segundo y tercer grado. Términos de medicina que son del dominio público, con los que están familiarizados quienes están habituados a la práctica o visualización de deportes. Conceptos ligados, normalmente, a desconcierto, tristeza, incertidumbre. El aficionado, un repentino experto en medicina deportiva, adquiere conocimientos súbitos para evaluar, conforme a la magnitud de sus deseos, el periodo de recuperación de la estrella de su equipo. Las lesiones son ese mal siempre previsto, perfectamente natural, esa tensión perenne con la que conviven deportistas mismos y aficionados aunado al gozo esencial por el juego. Placer y temor coexisten en la práctica y audiencia deportiva.

Por las características de cada deporte particular, por sus reglas de juego, sus condiciones, sus movimientos y sus exigencias, las lesiones varían. La rodilla se resentirá más en el fútbol soccer y americano, los músculos de las piernas serán más propensos a desgarrarse en el tenis y el fútbol, los tobillos suelen llevarse al máximo en el baloncesto y el tenis; las fracturas amenazan toda actividad física al más mínimo paso en falso. Los cuidados dependen de la gravedad, y la gravedad depende del daño a las estructuras y su estabilidad y la dificultad para realizar los movimientos ‘normales’ del cuerpo. En afán de servicio, diseccionamos los deportes de alto impacto y sus lesiones más comunes, con su tratamiento particular.

Rodillas y tobillos, los puntos más delicados

Según el Dr. Horacio Hoyos, ortopedista consultado por AS USA, en toda actividad física en general, las rodillas y los tobillos son las zonas más sensibles, al ser los principales soportes y ejes de los movimientos del cuerpo. En tercer orden de frecuencia están las lesiones articulares, fracturas y luxaciones, generalmente propiciadas por alguna caída.

FÚTBOL Y FÚTBOL AMERICANO

Las barridas, las ‘tacleadas’ a las piernas y los pasos en falso suelen impactar mayoritariamente en las rodillas y los tobillos. Las dolencias más comunes son los esguinces de ligamentos en ambos. Si la lesión en la rodilla se reduce a un estiramiento de los ligamentos colaterales (externos al hueso) y un daño en los meniscos (fibrocartílagos que estabilizan la articulación), el tiempo de recuperación media entre seis y ocho semanas; todo ello, apunta el Dr. Hoyos, si no existen más lesiones agregadas, ya que el riesgo de recaer es muy alto. El tratamiento a seguir es una cirugía artroscópica (a través de una pequeña cámara que guía las incisiones del médico) para reparar o remodelar el menisco, y después continúa la fisioterapia.

El panorama es especialmente delicado cuando los ligamentos cruzados (anteriores y posteriores; que cruzan por dentro toda la articulación de la rodilla) son los perjudicados: “El cuerpo recibe varios impactos de varios lugares, de frente, de costado; la rodilla gira bruscamente hacia varios lados y son muy intensos los traumatismos”. El tratamiento comienza con una cirugía. Hay casos en los que las lesiones de ligamentos cruzados anteriores están acompañadas de heridas agregadas: roturas de meniscos y de ligamentos externos. Las lesiones combinadas de rodilla pueden finiquitar la carrera de un deportista de alto rendimiento y generar una incapacidad funcional y dolor crónico. En casos no profesionales, la total recuperación puede tardar, incluso, un año.

El fútbol americano, a largo plazo, también puede generar lesiones en la columna cervical y la columna baja por la intensidad actividad a la que está sometida la espalda y la pelvis.

BALONCESTO

Los tobillos son forzados al límite en el ‘deporte ráfaga’; deben soportar el peso del cuerpo ante el despegue y el aterrizaje de cada salto, los pasos de baile sobre un pie que ejerce de pivote, y cambiar de flujo para adivinar los ‘crossover’. Si un pie está pegado a la duela justo donde debería caer otro salto, mal fario. Desde torceduras simples hasta esguinces; estos últimos pueden presentar tres grados: primero, segundo y tercero, que dependen de la magnitud de la elongación o rotura de los ligamentos. “El de primer grado se maneja, de primera intención, con hielo, con un soporte o un buen vendaje, medicamento y reposo por una o dos semanas”, puntualiza el Dr. Hoyos. El esguince de tercer grado implica una ruptura de los ligamentos en un porcentaje que se acerca a la ruptura total; la recuperación podría llevar ocho semanas, incluso más, dependiendo de los cuidados médicos y la reacción de cada cuerpo a su proceso.

TENIS

Además de los padecimientos en los tobillos, ya descritos previamente, comunes en el ‘deporte blanco’ por los brutales cambios de ritmo y de dirección, también pueden deteriorarse las articulaciones del brazo. El padecimiento más conocido ha sido bautizado como ‘codo de tenista’, nombre popular para la epicondilitis lateral. “Es una lesión tendinosa. Sucede en la parte externa del codo, son lesiones que se dan en un grupo de tendones, un tendón conjunto, y produce dolor porque hay una sobreutilización de la fuerza del antebrazo y mano; se jalonea el cúbito, donde nacen los músculos, y se produce esa tendonitis”, diagnostica el Dr. Hoyos, quien aconseja la siguiente terapia: “Sirven mucho las infiltraciones con corticoides, más anti-inflamatorios y siempre un poco de reposo”.

También existe el ‘codo de golfista’, que se presenta por el lado interno del codo.

LAS FRACTURAS, SIEMPRE PRESENTES

Las fracturas, entendidas como el estallido de una estructura ósea, que trastocan la estructura de una articulación también presentan una complejidad para su tratamiento y rehabilitación. Una fractura en el codo, en la pelvis, en la rodilla misma: “A veces las personas ya no agarran la confianza suficiente para volver a jugar. No pueden recuperarse al 100% por ese miedo a volverse a lesionar”, apunta el Dr. Hoyos. Los futbolistas, jugadores de americano, rugby, gimnastas y luchadores son los más propensos a sufrirlas. Las fracturas faciales suelen aparecer en el fútbol, el baloncesto y, por obviedad, en los deportes de contacto.

Desgarros

Un desgarro es el estiramiento, rasgadura y/o rotura del tejido muscular. Especialmente graves son las roturas totales de las fibras musculares o de la zona ‘músculo-tendinosa’. Recordemos que los tendones son el tejido que unen hueso y músculo y facilitan el movimiento de la estructura. Si la dolencia no supera el diagnóstico de un desgarro de fibras (las ‘cuerdas’ que, unidas, dan forma al músculo) la recuperación puede llevarse con reposo y terapia, desde masajes, hasta la aplicación anti-inflamatorios no esteroideos. En caso contrario, si un porcentaje grande de la musculatura se rompió, o si la unión entre el músculo y el hueso se vio afectada, la única corrección depende de una intervención quirúrgica.

Todos los practicantes de todos los deportes son propensos a sufrir un desgarro muscular. Más comunes son en la gimnasia, la equitación, y el tenis; los últimos dos, con especial impacto en los gemelos.

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