El récord de Mitchell ameniza la fiesta del Jazz ante los Warriors

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El récord de Mitchell ameniza la fiesta del Jazz ante los Warriors

Donovan Mitchell, jugador del Utah Jazz

GEORGE FREY

EFE

Partidazo del novato, que firmó 22 puntos y alcanzó un nuevo récord histórico: más triples para un 'rookie' en una temporada regular. Repaso de antología a los campeones.

Estados Unidos

Irrisorio. Surrealista. Demencial. Los adjetivos se agotan para describir la milenaria exhibición del Utah Jazz, que maltrataron a rabiar a unos irreconocibles y desprovistos Warriors, no un equipo cualquiera, el campeón más dominante de la liga en los últimos tiempos, reducidos a un guiñapo a mereced de la voluntad de Ricky Rubio, Rudy Gobert, Donovan Mitchell (la figura excluyente de la noche); un mal sparring, un invitado testimonial. La velada fue perfecta a la luz del recital de Donovan Mitchell: 22 puntos y cuatro triples para superar los 185 embocados por Damian Lillard en 2013; el mejor francotirador novato en la historia de la NBA. Un carnaval en Salt Lake City.

Revive la narración en directo del partido.

En realidad, Golden State no fue rival en ningún momento; una herida en el orgullo de un equipo otrora majestuoso. A cinco minutos de finalizar el primer cuarto, los dirigidos por Quin Snyder ya habían pasado el rodillo a los Warriors (pacial de 25-8) con poderío en la pintura, en la transiciones y un magnífico porcentaje desde la distancia: casi 60% de efectividad de campo. En los comandos de la máquina, un clarividente Ricky Rubio, arte al servicio del colectivo. Control, liderazgo y tines de magia; su habilidad turbó a defensivos de alcurnia como Draymond Green y Klay Thompson. Su sociedad con Gobert, a base de alley-oops, instaló el momentum en Salt Lake. Steve Kerr jamás decifró el sistema de Snyder. Y siempre Mitchell, en combustión desde el balón al aire. 33-16. Irrisorio. Surrealista. Demencial.

Golden State no mejoró su aspecto. Ni colorete para disimular los golpes. La brecha, no obstante, se estrechó. Ni la dignidad de Kevin Durant, único jugador de los de la Bahía en sus promedios, remolcó a un equipo sin alma en apariencia, que deambulaba impávido, arrastrado por el ciclón de Snyder: un triple por aquí, un depósito de Ingles por allá, otro triple de Ricky Rubio por acá, pick & roll con remate de Favors también. El repertorio en pleno. Mitchell entregó una jugada 'curryesca' y Rubio embocó dos triples consecutivos para establecer un dominio incontestable. 33-62, al medio tiempo. Y Golden State, con el 31% de campo, 25% en triples y el prestigio en horas bajas; la peor derrota al medio tiempo en la era de Steve Kerr. Aunque sea el campeón.

Y llegó el triple de Donovan Mitchell. Entró Ricky a la llave y descargó a la esquina izquierda, donde ya esperaba Mitchell con los pies bien plantados y la mira ya fija en el fusil. Arcoiris colosal, 186 triples para un novato en su temporada de debut, y sello final a un partido que tuvo un cuatro y medio de más, que sirvió para que Snyder apelara al fondo de armario y para que los Warriors se ruborizaran aún más. Y las bocas, aún más abiertas. 30. 35. 40 puntos de diferencia. Lo que sucedió sobre el parqué dejó de tener importancia y el eje se centró en el debate sobre las credenciales de Mitchell para optar por el 'Rookie del Año': 46 encuentros con más de 20 puntos; 46 victorias, más que cualquier equipo con un novato desde los Spurs de Robinson en 1989. Y qué espera a Golden State en los playoffs, una incógnita. La peor derrota de la temporada en el instante más insospechado. El Jazz salió en éxtasis; los Warriors, llenos de dudas, a la espera de Curry, y apenados.

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