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El Madrid, la portería y el ruido que no cesa

El Madrid, la portería y el ruido que no cesa

El caso Arrizabalaga se inscribe en la tortuosa relación que mantiene el Real Madrid con los porteros, posición sujeta a debates, dudas, conflictos y algún que otro episodio sorprendente. Pasado el decenio de Casillas como titular indiscutible, desde la final de Glasgow frente al Bayer Leverkusen (2002) hasta su relegación en diciembre de 2012 frente al Málaga, la inestabilidad ha presidido un puesto extremadamente sensible en el fútbol. No es buen asunto mantener a los porteros bajo sospecha o en estado de duda, problemas a los que se han tenido que enfrentar Casillas en su recta final en el Real Madrid, Adán, Diego López, Keylor Navas y dos porteros que por ahora no han vestido ni un minuto la casaca madridista: De Gea y Arrizabalaga.

El temporal en la portería del Real Madrid no ha cesado desde el verano de 2011, tras el partido de vuelta de la Supercopa con el Barça. Casillas, que había sido titular en la temporada anterior, fue la primera víctima del incandescente clima que presidió el trienio de Mourinho en el Real Madrid. De aquel partido se recordará menos la victoria del Barça que la agresión de Mourinho a Tito Vilanova, momento bochornoso que derivó en una grave fractura en la Selección española.

Un año antes, España había ganado el Mundial y sus jugadores recorrían las calles de Madrid en medio de una oleada de gente nunca vista en la capital. En agosto de 2011 no quedaba rastro de aquel entusiasmo desbordante. En un intento por trasladar algo de cordura a su alrededor, y de ejercer como capitán de la Selección, Casillas contactó con Xavi y Puyol, los dos capitanes del Barça, para rebajar la tensión y preservar al equipo de la inquina que presidía las relaciones entre los dos grandes del fútbol español.

Se conocieron las conversaciones y Mourinho las consideró un acto de traición. Apenas ocho días después, durante el trofeo Bernabéu que enfrentó al Real Madrid con el Galatasaray, Mourinho sentó a Casillas en el banco. No jugó ni un solo minuto de aquel partido, en el que intervinieron titulares, suplentes y jugadores del Castilla, entre ellos un tal Pedro Mendes, portugués, suplente en el filial y bien cuidado por el técnico del Madrid. Desde aquel partido, Casillas perdió su condición de ídolo unánime, fue sometido a una tensión insoportable, se le acusó de todo tipo de fechorías, incluida la de soplón, y se le desacreditó como portero, en medio del sorprendente silencio del club.

Aunque el Real Madrid ganó la Liga 2011-12, después de tres años de hegemonía del Barça, la ardiente polémica alrededor de Casillas tuvo efectos nocivos para el equipo. Mourinho no tenía inconveniente en sembrar dudas sobre el portero. En diciembre de 2012, le retiró de la titularidad. En Málaga jugó Adán, ahora guardameta del Betis. Perdió el Madrid y Mourinho dio por liquidada la Liga. Terminó la primera vuelta a 15 puntos del líder, el Barça dirigido por Vilanova. El fichaje de Diego López no estableció la paz. Al contrario, todos los porteros (Casillas, Adán y Diego López) se sintieron oprimidos por una situación poco deseable.

Los tres guardametas salieron del Madrid, los tres con reproches más o menos sangrantes. Casillas permaneció dos años con Ancelotti, pero había perdido la condición de indiscutible. Abandonó el club en 2015, después de ganar la Copa de Europa, no sin reproches a su actuación. Le sustituyó Keylor Navas, un portero en la tradición madridista: ágil, fiable en el mano a mano, excelente entre los palos, discreto en el pase, de talla mediana, con toda la personalidad para aguantar la presión que se genera en el Madrid.

Aunque Keylor Navas ha rendido más que bien, se le ha buscado sustituto desde el primer día, un síntoma de desconfianza que el portero costarricense ha vencido con abnegación y diplomacia. Siempre ha parecido que Keylor ha gustado más a la hinchada que al presidente. En el verano de 2015, billete en mano para viajar a Manchester, tuvo que aguantar el esperpento del frustrado fichaje de De Gea. Una semana antes, el Bernabéu le había aclamado en el enfrentamiento con el Betis, respuesta que no pasó inadvertida a Florentino Pérez.

Keylor escucha en los últimos meses los comentarios, nunca desmentidos, sobre el fichaje de Arrizabalaga. Se anunció el fichaje para enero, pero su fractura en un dedo del pie ha detenido la operación en medio de silencios y cortinas de humo. Es un episodio más en el turbulento relato del Madrid y sus porteros, un largo contencioso que ha pesado sobre el equipo y que por ahora no parece en condiciones de resolverse.

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