Nadie recuerda a Salieri... y tampoco recordarán a Mourinho

Qué pena que el Manchester United no se diera cuenta, hace tiempo, que tenía que haber fichado al mejor entrenador del mundo que existe en la actualidad: Pep Guardiola.

Los del Bayern Munich les mató su vanidad y orgullo.

Incluso Bobby Charlton vetando a Mourinho hace años, Cantona “Dieu” riéndose de cómo juega a la defensiva el United o el altercado del pasado domingo en los vestuarios, después de la paliza, no en el resultado, pero sí en clase y filosofía que le metió el City al United, no han bastado para que los Reds no se den cuenta, que su manera de pensar, es la de equipo segundón.

Porque es precisamente un segundón quien les lidera (aunque es un decir) por los campos de la Premier, desafinando notas y ensalzando nostalgias de seguidores que vieron al United de Beckham, Scholes, Cantona y decenas de leyendas más.

Nadie recuerda a Salieri como nadie recuerda a Mourinho en el Madrid, menos se le echa de menos y mucho menos se le quiere porque no transmite nada. Es lo que nadie debería querer ser. No es ejemplo de nada en el campo y sin comentarios fuera de él.

Volvió a tejer una cortina de humo provocando una pelea campal en los túneles de Old Trafford a lo chabacano y ramplón, como cualquier macarra de tres al cuarto para que se hablara precisamente de lo burlesco y no de lo que pasó en el campo: que ni la olieron los del United.

Y mientras tanto, Pep, Mozart, sigue componiendo y haciendo que Silva nos haga bailar a todos, como una sinfonía de cuerda Opus 303 en Sol Mayor.

O de flauta o de lo que quieras, porque Pep nos hace crear recuerdos, deja legado e impone un fútbol que debería llevar otro nombre porque no juegan a lo mismo. Unos “chuta p’alante y ya si es vemos” y los de Pep tejen como Penélope.

De la misma manera que Mozart y Salieri tocaban y componían con los mismos instrumentos, uno hacía llorar de emoción y el otro, de hastío.

Vuelve a casa pronto Pep.