¡Rafa de mi vida!

Nuestro galáctico se llama Rafael Nadal Parera. Es el mejor deportista español de la historia y uno de los mejores del mundo. Conviene recordarlo porque su facilidad para encadenar hazañas nos hace olvidar su condición demasiadas veces. Un tipo humilde, con la cabeza bien amueblada, que convierte en habitual lo que es extraordinario. El que desde hace más de una década nos hace los domingos un poco más felices y que ha retornado a lucir como número uno de la ATP.

Anoche sumó ante Kevin Anderson (6-3, 6-3, 6-4) el decimosexto de su carrera: diez Roland Garros, dos Wimbledon, un Abierto de Australia y tres US Open. Es decir, Rafa Nadal tiene más grand slams que Lendl y McEnroe juntos (8+7), tantos como los sumados por Connors y Agassi, o que los cosechados por los otros grandes del tenis español que le precedieron: Bruguera (2), Ferrero (1), Moyà (1), Costa (1), Orantes (1), Gimeno (1), Santana (4), Conchita Martínez (1) y Arantxa Sánchez (4)… Sirvan estas comparaciones para dimensionar bien al genio balear.

Superada la treintena, barrera a la que muchos tenistas cuelgan la raqueta, Nadal ha levantado el trofeo en Montecarlo, Barcelona, Madrid, París y Nueva York. Nuestro español más universal vive una segunda juventud y mantiene vivo el pulso con Roger Federer, por convertirse en el GOAT (greatest of all times). El tenis está de enhorabuena, la rivalidad más bella del deporte blanco sigue estando de actualidad.