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Nadal, a octavos tras darle una lección a Khachanov

WIMBLEDON 2017

Nadal, a octavos tras darle una lección a Khachanov

Nadal resta un golpe de Khachanov.

GLYN KIRK

AFP

El español superó al joven ruso de 21 años, que le apretó mucho en el tercer set, y se enfrentará el próximo lunes al luxemburgués Gilles Muller.

Londres

Rafa Nadal ya está en octavos de final. Y a esas alturas, a ver quién le para. El día que ganó Roland Garros, dijo que sus posibilidades en Wimbledon pasaban por ir superando las primeras rondas como fuera y luego ver qué pasaba. Pues bien, lo ha hecho y bastante bien, por cierto. De hecho, nunca había perdido tan pocos juegos (28) a estas alturas en el Grand Slam de hierba. Entre París y Londres acumula 28 sets consecutivos ganados. A partir de ahora, con la opción de sumar otro título grande cada vez más cerca, el balear será aún más difícil de superar. Este viernes, Karen Khachanov le ha puesto a prueba, le ha exigido casi al máximo y aún así Nadal ha ganado en tres sets: 6-1, 6-4 y 7-6 (3). El lunes se enfrentará al luxemburgués Gilles Muller, otra buena piedra de toque, al que ha vencido en cuatro de sus cinco duelos. 

El joven producto ruso de la NextGen, de 21 años y entrenado por el exjugador asturiano Galo Blanco, tiró de potencia para intentar derribar a la leyenda española. No lo consiguió, pero disfrutó de la experiencia de apretar a la bestia (tuvo una bola para ganar al menos un set) y se llevó gratis una clase magistral de juego al resto. Se habla del saque, de la volea..., pero Nadal lo que hace muy, pero que muy bien es restar. No solo puso en juego muchos de los potentes saques de Khachanov (llegó a servir a 216 km/h), sino que los colocó con intención. Rafa sumó 43 puntos así.

Cuatro juegos impresionantes

Además, Nadal, que no te deja de sorprender por muchas veces que le hayas visto, regaló 12 minutos y 50 segundos de juego sensacional, casi extraterrestre. Fue al principio del partido. Cuando Khachanov se dio cuenta de lo que estaba pasando ya perdía 4-0. Los tiros le habían venido por todos los lados: de derechas, de revés, en dejadas, de volea, de saque directo... En la grada, el público alucinó y se escucharon exclamaciones de asombro.

Luego, el de Manacor redujo el ritmo y el ruso respiró y se soltó. Tocaba trabajar, y Nadal lo hizo sin problemas, se agachó para defenderse, recurriendo a una virtud de la que su corpulento contrincante (1,98) no puede presumir. Aún así, Khachanov pudo dar la minicampanada de ganarle una manga. Pero el orgullo de campeón de don Rafael se lo impidió. Levantó una bola de set y después dominó el tie-break. Wimbledon, está llegando Nadal.

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