Los Oakland Raiders tienen un problema, y lo saben

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Los Oakland Raiders tienen un problema, y lo saben

Los Oakland Raiders tienen un problema, y lo saben

El medio de la defensa, el puesto de linebacker central, es un agujero negro de este equipo aspirante a todo y preocupa mucho a su entrenador.

¿Se puede tirar por la borda un partido, una temporada, un proyecto de equipo en la NFL por sólo una posición? La respuesta correcta a lo anterior es no, porque en una plantilla de 53 jugadores incluso el más oscuro de los agujeros negros sobre el campo se puede tapar con el buen juego de sus compañeros.

Pero no deja de ser verdad que en esta liga cada defecto acaba siendo explotado por tus rivales hasta la extenuación, y que todos los hombres que hay en el campo en un momento dado tienen que cumplir con su trabajo porque sino se puede venir abajo la jugada de forma instantánea.

Ese miedo es el que deben tener los Oakland Raiders con su posición de linebacker central, el llamado en general "quarterback de la defensa", aunque sea una terminología bastante pasada de moda en esta liga del happy pass.

He dicho que es un miedo que deben tener y he mentido: sé que es un miedo que tienen. Jack del Río, su entrenador, dijo ayer en NFL Network que es consciente de ese boquete, nunca mejor dicho en su plantilla, y que tienen que arreglarlo con veteranos que estén sin trabajo, futuros cortes del resto de equipos o rookies sin draftear, porque lanzarse a la temporada así podría ser kamikaze.

Tiene razón, claro.

En el medio de la defensa de los Raiders jugó el año pasado Perry Riley, y han declinado hacerle contrato, por lo que es agente libre. Si nos fijamos en lo que tienen en plantilla, ahora mismo el potencial titular en la posición sería Cory James, sexta ronda del draft del año pasado y que, desde luego, a priori no es como para dejar tranquilo a nadie.

Sí que se ha fichado, para acompañarle en el cuerpo de linebackers, a Jelani Jenkins, un jugador que proviene de los Miami Dolphins, y Bruce Irvin se situará en el otro flanco. Irvin ha dejado mucho que desear, sobre todo en la lectura del campo, desde que llegó de Seattle. Es por eso que la figura del LB medio es tan crucial para este equipo.

Ahora mismo los Raiders pueden presumir de una línea defensiva potente, sobre todo por la presencia de Khalil Mack en el pass rush, algo que eleva la prestación de sus compañeros porque se vuelve imparable en el uno contra uno. Han apostado fuerte por la secundaria tanto en el draft, con la elección de Gareon Conley en primera ronda y Karl Joseph el año pasado, como en la anterior agencia libre con Reggie Nelson y Sean Smith.

Del ataque no hace falta hablar, reforzado (esperemos) con la llegada del ídolo local Marshawn Lynch, con mucho dinero invertido en la OL, la llegada de Jared Cook al puesto de tight end, un grupo de receptores que presenta a un figurón como Amari Cooper y, por supuesto, con Derek Carr a los mandos, a punto de convertirse en el próximo gran quarterback de esta NFL.

Los Oakland Raiders han de aspirar a la Super Bowl. Si miramos las plantillas actuales de la AFC tan sólo los New England Patriots aparecen como claramente superiores a ellos. Y cualquier cosa que no sea pegarse por el anillo en enero sería una extrañeza. Pero todo ello podría correr riesgo de tambalearse si los coordinadores ofensivos rivales descubren que se les puede atacar con sencillez al medio de la defensa ya que no cuentan con un señor linebacker sea capaz de parar la carrera o ponerse en cobertura en rutas cortas centrales. Un agujero negro de ese calibre, justo en Oakland, debe ser cubierto. Y dado que no se ha hecho en la agencia libre ni en el draft (nueve elecciones y ni una a esa posición) ya van un poco tarde.

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