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Tony Romo: El mexicano anónimo, el villano público

NFL

Tony Romo: El mexicano anónimo, el villano público

Tony Romo: El mexicano anónimo, el villano público

RICH SCHULTZ

AFP

El ahora retirado Tony Romo lleva a México en el nombre, la sangre y en una infame anécdota de postemporada.

Ciudad de México

Ramiro Romo padre, como millones de mexicanos, cruzó la frontera al norte en busca del llamado “Sueño Americano”. Ese se cristalizaría dos generaciones más tarde. Porque en verdad, no hay nada que refleje de mejor forma la utopía del capitalismo que ser el quarterback de los Dallas Cowboys.

Antonio Ramiro, mejor conocido como Tony, alcanzó el sueño de muchos, mexicanos o estadounidenses. No es la imagen que aparece en la cabeza del presidente Donald Trump cuando asegura que “México no nos envía lo mejor”. Pero Ramiro Romo cruzó la frontera desde Muzquiz, Coahuila en la década de los 30, mucho antes de que comenzara la retórica anti-inmigrante que actualmente frena las aspiraciones de muchos.

En México, existe la añeja costumbre de adoptar todo aquello que tenga el más mínimo porcentaje de mexicano. Tony Romo no fue la excepción y tampoco es el primero. Ocurrió con Ted Williams, con Jim Plunkett y Mark Sánchez. Y en ejemplos aún más bizarros como los que aparecen con cada edición del Clásico Mundial de Béisbol como Jerry Hairston, Khris Davis o Brandon Laird.

Al igual que Romo, todos ellos son de origen mexicano. Al igual que el próximo analista de CBS, y con la excepción Sánchez, ninguno de ellos habla español. Eso no es impedimento para que la afición mexicana se identifique con ellos.

Pero para Romo, México ha sido una bendición que expandió su base de aficionados más allá de las fronteras independientemente de ser el quarterback más prolífico estadísticamente en la historia de uno de los equipos de mayor arraigo en el país de su abuelo.

Pero México también es parte de la maldición de Romo, de su legado como un quarterback que desaparecía en postemporada. Su acto de desaparición más notable fue al sur de la frontera, a Cabo San Lucas, el fin de semana previo al Juego Divisional de 2007 junto a su entonces novia y entonces espectacular Jessica Simpson.

Al siguiente domingo, los Cowboys, que habían finalizado el año con marca de 13-3 y el primer lugar de la Conferencia Nacional, fueron eliminados 21-17 por los encendidos, y a la postre campeones, Giants en un duelo en el que Romo completó apenas 18 de 36 pases con un touchdown y una intercepción a 16 segundos del final y a 23 yardas de las diagonales.

Eso provocó críticas de Troy Aikman, burlas de los rivales con letreros como “Tony llévame a México” y la infame declaración en medio de las lágrimas de Terrell Owens:

“Si lo critican por el viaje, es algo muy injusto”, dijo sin ocultar el llanto. “Muy injusto. Hablamos de mi compañero. Ese es mi quarterback. Perdimos como equipo, perdimos como equipo, hombre”.

Sí, ese es su quarterback. Ese es Tony Romo. El ahora exquarterback del 'Equipo de América', del 'Equipo de México'. El que vacaciona en Los Cabos, el que no pudo escribir su nombre, ni en inglés ni en español, entre los grandes pasadores de la postemporada.

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