El Atlético nunca deja de creer

  • 1ª Parte
  • 15'
  • 30'
  • 2ª Parte
  • 60'
  • 75'
  • 90'
Atlético

10' Fernando Torres

45' Sale Juanfran entra Vrsaljko

72' Sale Saúl entra Correa

75' Sale Fernando Torres entra Gameiro

85' Carrasco

87' Griezmann

90' Gabi

Celta

4' Cabral

41' Guidetti

63' Sale Jozabed entra Wass

69' Sale Pione Sisto entra T. Bongonda

73' Jony

77' Guidetti

84' Sale Aspas entra Marcelo Díaz

ATLÉTICO 3-CELTA 2

El Atlético nunca deja de creer

Atlético-Celta crónica goles y resultado liga santander jornada 22

CURTO DE LA TORRE

AFP

Griezmann y Carrasco remontaron en dos minutos el tanto de Guidetti (80'), que barruntaba desastre. Golazo de Torres, que falló un penalti. El Atleti, otra vez cuarto.

Cinco minutos tardó en devolverle Torres la voz al Calderón. Y cómo.

Porque hay goles que son como los amores no correspondidos, de los que no se olvidan. Y Torres nada de sabe de goles cualesquiera. Hizo aquel que a España le dio una Eurocopa. O aquel como éste, al Betis, de los que no envejecen. Ante el Celta sumó otra maravilla a su catálogo después de que Carrasco le encontrara con un balón por la izquierda. El Niño está de espaldas, recibe el balón y se inventa una chilena de espaldas que vuela a la portería contraria en una parábola preciosa, como quien se quita una mota de polvo del hombro, como si no costara, como si fuera fácil. Con el Calderón aún boquiabierto, ojiplático, Torres se dio la vuelta para buscar a quien regalar su gol: Moyá. “Tranquilo”, podía leerse en sus labios. Tranquilo. Ya se había encargado él.

Los dos goles habían sido los dos golpes más fuertes de un partido lleno de ellos. Ninguno de los dos equipos se arrugaba. Los dos miraban de frente al otro. El Atleti al Celta. El Celta al Atleti. Si Torres era un alboroto cada vez que entraba por la izquierda (pidió penalti en el 20’ por derribo de Roncaglia), Pistone le daba la tarde a Juanfran, un agujero: por ahí se colaba siempre el Celta.

Eran minutos de dominio alterno, ahora tú, ahora yo, de combinaciones y transiciones rápidas, como si ninguno de los dos tuvieran heridas en las piernas o goles en contra. Entonces el Calderón volvió a perder la voz. Y no se la quitó Jozabed al enviar un balón al palo tras una jugada eléctrica del Celta, sino aquel que en el minuto 10 se la había devuelto: Torres. Fue después de que el árbitro pitara un penalti sobre Carrasco. Después de que el belga quisiera lanzarlo pero lo pidiera también El Niño. Pesó el galón, pero no el acierto. Como en una comedia grotesca el balón se estampó contra el travesaño. Es el tercero que falla en ocho días. El sexto esta temporada. Ha lanzado nueve. Se le puede llamar ya problema.

El fútbol se atemperó en los primeros minutos de la segunda parte, como si la caseta hubiera servido para devolver a las manijas del reloj su pulso normal. Si Juanfran se quedaba en la caseta, Carrasco era todo en el Atleti: el que atacaba, centraba e intentaba.

Fue trece minutos antes del final, cuando los asientos se llenaron de púas, cuando la lluvia comenzó a calar, cuando el Celta desnudó al Atleti en dos contras fulmíneas. En la primera, Guidetti envió el balón al cielo.

Era sólo un ensayo para la segunda: cuando lo depositó en la red de Moyá. El Calderón silbó, miró preocupado la tabla, y el marcador. Entonces, el fútbol: puede no pasar nada en 40 minutos o todo en tan sólo dos. Carrasco, que un rato antes no se había ido al banquillo porque justo cuando casi salía Saúl se lesionaba y Simeone rebobinaba, cortó de golpe, con una volea, todas las púas.

El fútbol: tenerlo perdido y dos segundos después ganado. Porque si Carrasco empató, un minuto después Griezmann dejaba su sello a la noche para culminar la remontada y soplar todas las púas. Simeone lo celebró con la furia del que gana cuando todo lo tuvo perdido mientras su estadio miraba el reloj quieriendo pararlo: sigue su cuenta hacia atrás: sólo ocho de Liga le quedan. Ocho. Todos finales. Como la de ayer.

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