LeBron: "Estoy harto de callarme, ha llegado un nuevo sheriff"

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LeBron: "Estoy harto de callarme, ha llegado un nuevo sheriff"

Ataque brutal a Barkley: "Yo no soy el que escupí a un niño, el que tiró a una persona por una ventana, el que tenía deudas en Las Vegas...".

LeBron James acaba de firmar en lo colectivo su peor mes como jugador en casi once años: 7-8 de los Cavs que solo habían perdido 7 partidos hasta el 31 de diciembre. Además, se ha enzarzado en un barullo público con los Cavaliers, donde es alfa y omega, porque ha cuestionado la construcción de la plantilla y el deseo de todas las partes, del dueño a los jugadores, de volver a poner toda la carne en el asador para ganar un anillo.

LeBron, y esto está en el fondo de estos asuntos, tiene 32 años y sabe que está en el momento de coger cualquier oportunidad que se le presente. Acaba de superar en minutos, sumando Regular Season y playoffs, los de Michael Jordan en toda su carrera y no quiere que su equipo desperdicie temporadas en las que él se siente todavía en plenitud. Y tampoco quiere seguir escuchando críticas externas. No de Charles Barkley, que le acusó de “quejica” y de “no querer competir” por pedir más refuerzos a su equipo.

Si en su primera reacción LeBron templó ánimos y dijo que sabía que Barkley solo trataba de hacer ruido para mantener su audiencia televisiva, después de la derrota de los Cavaliers en Dallas ha sido extremadamente duro con el exjugador: “Es un hater. ¿Por qué tiene credibilidad, solo porque habla en televisión? No voy a dejar que menosprecie mi legado de la forma en que lo hace (también dijo el pasado verano que LeBron no llegaría al status de top 5 histórico). Yo no soy el que lanzó a una persona por una ventana, ni el que escupió a un niño. Ni el que tenía deudas sin pagar en las Legas. Nunca he dicho que yo no sea un modelo de comportamiento, nunca he llegado a última hora a un All Star por quedarme en Las Vegas de fiesta. A lo largo de mi carrera no he hecho otra cosa que representar de forma correcta a la NBA. Catorce años y ni un problema. He respetado siempre el juego”.

LeBron tampoco compra esa teoría que esgrimen muchos veteranos de que antes las estrellas no se llevaban tan bien como ahora y que eso resta competitividad a la NBA actual: “Ponte las Finales de 1993, las de la canasta de John Paxon. Ahí están Barkley y Michael Jordan haciendo bromas durante los tiros libres. Y eran las Finales pero claro, oh, nadie era amigo de nadie entonces. Sé que Barkley quería retirarse hace tiempo pero no puede. Está atrapado en ese plató cada semana. Y si por esto quiere hablar conmigo, ya sabe mi agenda. Conoce cada pabellón en el que tengo que jugar. Pero que no se limite a venir en el All Star con una sonrisa a darme la mano”.

Finalmente, recordó que no era justo que se magnificara su influencia, la suya y la de su entorno con su agente a la cabeza, en las decisiones deportivas de los Cavaliers: “Yo de mi profesión solo me llevo un cheque. Ya hay un dueño y un general manager. Yo soy un jugador. Que le den a Charles Barkley. Estoy cansado de morderme la lengua, ha llegado un nuevo sheriff a la ciudad”.

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