NFL 2016

Lo mejor de la semana 4 de la NFL en una foto y una frase

Los Patriots pierden su primer partido la misma semana en que los Broncos empiezan a gustarse, consiguiendo que todo lo que puede salir bien, les salga mejor.

Lo mejor de la semana 4 de la NFL en una foto y una frase
Winslow Townson USA Today Sports

A estas alturas ya hemos dicho de los 32 equipos la mítica frase “estos tipos son un charlot”. No, de todos no, una pequeña aldea de irreductibles bronquíticos resiste a una milla de altura los embates de todos aquellos que dijeron (que dijimos), que este año ni de coña y que la flauta no podría sonar dos veces. Estamos entusiasmados con el genio de Belichick, pero Kubiak se está echando al monte, saca a un quarterback que no ha dado un pase como profesional y le pone a tirar misiles como loco, se inventa jugadas de engaño donde le apetece, y si tira una moneda al suelo le sale de canto. ¡Eeeeeehhhh¡ ¡Que a mí no me engañan! ¡Aquí hay alquimia de la mala! ¡¡¡Y MUCHA!!!

Bengals 22 – Dolphins 7

Andy Dalton está tan triste, y echa tanto de menos a Eifert (cuyo regreso es inminente), Marvin Jones y Mohamed Sanu (que se fueron para no volver), que A.J.Green decidió hacerle un regalo y asumir él solo el trabajo de los cuatro. Lo malo es que tanto él como Eifert deberán multiplicarse este año para que el ataque de estos Bengals se parezca al de 2015, aunque solo sea un poquito, cuando haya enfrente rivales de verdad.

Jaguars 30 – Colts 27

Pagano, ese artista incomprendido, sigue alcanzando cimas imposibles para cualquier otro entrenador contemporáneo. Su genialidad, adelantada a su tiempo, no está al alcance de los paladares de cualquiera. Estoy seguro de que los bardos del siglo XXV cantarán sus hazañas, como conseguir que la OL de los Colts sea en 2016 incluso peor que en 2015, o que Andrew Luck juegue domingo tras domingo por debajo de su talento. Pero esas son obras menores que ya contemplamos sin contener el aliento y que quedan lejos de ese nuevo detalle genial que nos regaló contra los Jaguars y que tiene su sello inconfundible: enfrentarse a un despeje de punt sin poner ningún jugador a intentar el retorno; otra obra cumbre que ideó hace meses, y que se guardó para sorprender en Wembley y darse a conocer en el mercado de arte europeo.

Falcons 48 – Panthers 33

¿CamNewtono Russell Wilson? Teníamos dudas sobre a quién de los dos le partirían antes la cara después de tanto jugar sin línea ofensiva. Y el ganador fue… ¡Cam Newton! Aunque también hay que decir que el golpe casco contra casco que casi le saca los ojos de las órbitas, llegó en un arranque de coraje al conseguir una conversión de dos a la carrera costara lo que costara. No fue su primera jugada a la desesperada del MVP de la temporada 2015, que llevaba cuatro semanas luchando solo contra el mundo en unos Panthers completamente irreconocibles.

Ravens 27 – Raiders 28

Los Ravens pueden estar empeñados en convertirse en los reyes del desmadre, pero una cosa es querer serlo y otra destronar a estos Raiders, a los que solo les falta que Jack del Rio dirija desde la banda en tanga y marcando paquete. Aunque ahora que lo pienso, estoy tan seguro de que del Rio ha renacido al espíritu del caos, que sin duda se habría jugado una patada de68 yardasde Justin Tucker que habría entrado entre palos después de golpear en el travesaño y en el culo de un Zebra. ¡Harbaugh, todavía eres un simple aprendiz!

Bears 17 – Lions 14

Es tremendo que en la jornada 4 de la NFL haya duelos irrelevantes. Pero dentro del océano de irrelevancia, los Lions volvieron a ser una sardinita minúscula que no le importa ni a sus propios jugadores, enfermos de pasotismo. Al menos, los Bears pusieron ganas, corazón, y en bastantes momentos, hasta buen juego. No tengo ninguna duda de que Hoyer tiene mucho menos talento que Cutler, pero también estoy seguro de que tiene muchas más ganas de jugar al football americano.

Texans 27 – Titans 20

Que los Texans sigan siendo los máximos favoritos de la AFC Sur después de la lesión de JJ Watt, y tras el pobre espectáculo en que se convirtió su duelo ante los Titans, dice muy poco de una división que había creado muchas expectativas en pretemporada y poco a poco se está convirtiendo en un páramo. U Osweiler mejora mucho, o la eterna búsqueda del quarterback franquicia de los texanos se reanudará en un par de años. A propósito, dicen que Elway tiene en la mesita de noche una foto de Osweiler, y cuando está deprimido enciende la luz, la mira, se tira un pedo y se duerme como un niño, chupándose el dedete.

Patriots 0 – Bills 16

Lo único que estuvo igualado en el partido fue la tángana del calentamiento. Desde entonces, los Patriots descubrieron algo que muchos otros equipos de la NFL conocen demasiado bien: jugar sin quarterback es frustrante y ni siquiera un genio como Belichick es capaz de sobreponerse a eso domingo tras domingo... Aunque los seguidores de New England no tienen que sentirse mal, soñaban con terminar la temporada con un 16-0 y ya lo han conseguido.

Jets 17 – Seahawks 27

Antes del inicio del partido estábamos preocupados por la salud de Russell Wilson, porque nuestro corazón no podía resistir otra jornada de torturas. ¡Pobre chaval! Ya pensaban en pedir firmas en las calles de Seattle: “¡Salvemos a Russell!” Y en poner pancartas colgadas del Space Needle: “alerta social por otra especie en peligro de extinción”… ¡¡¡Jodo con el pobrecito!!! Saltó al campo como un león en la sabana, devoró sin compasión a toda la secundaria rival, se marcó un rito de cortejo con el resucitado Jimmy Graham, se fue al centro del emparrillado y rugió como solo saben hacer los reyes de la selva “¡AQUÍ MANDO YO!”

Redskins 31 – Browns 20

En Washington deben estar encantados por el retorno del mejor Cousins, y su conexión letal con Jordan Reed, pero deberían seguir muy preocupados porque su quarterback, pese a la mejoría, se muere de miedo antes de lanzar un pase arriesgado y, sobre todo, porque su defensa contra la carrera camina inexorablemente hacia la autodestrucción. Si Isaiah Crowell te enchufa112 yardasen 15 intentos, lo mejor que puedes hacer es llamar al teléfono de emergencias pidiendo asistencia inmediata de ambulancias, bomberos, policía, protección civil e incluso del ejército, que ante las grandes catástrofes no hay que andarse con paños calientes.

Buccaneers 7 – Broncos 27

Lo único que se me ocurre es que Zeus es de los Buccaneers, y está comenzando a hartarse de ver perder a un equipo que esta vez sí habría levantando expectativas. Pero por muchos rayos y truenos que lance, a Tampa le quedan muchas tormentas para poderle ganar a estos Broncos que residen en el Olimpo.

Cardinals 13 – Rams 17

Todavía no estoy preparado para afirmar tajantemente que estos Rams son mejores que los Cardinals. Pero sí que estoy seguro de que Carson Palmer entró en barrena en los pasados playoffs y todo apunta a que no frenará hasta que se estrelle contra el suelo. La pregunta es si por el camino se llevará por delante este proyecto de Arizona… aunque todos los síntomas apuntan a ello.

Chargers 34 – Saints 35

Si los partidos de football americano duraran tres cuartos, los Chargers llevarían tres victorias y serían una de las grandes sorpresas de la temporada.

49ers 17 – Cowboys 24

Ya sé que quizá esté dejando el listón a la altura del suelo, pero durante los dos primeros cuartos, incluso los Niners parecieron un equipo de la NFL y Gabbert un quarterback. Luego se lesionó Navorro Bowman y todas las vergüenzas quedaron al aire. Kelly en porretas; visión desasosegadora, traumática, una semana tras otra.

Steelers 43 – Chiefs 14

Volvió LeVeon Bell, volvieron los Steelers, y una patética defensa de los Chiefs se llevó todas las bofetadas que los ‘Señores del Acero’ tenían ganas de repartir después de la humillación contra los Eagles.

Vikings 24 – Giants 10

Hay una imagen que define perfectamente a estos Vikings. A falta de 4:43 para acabar el partido, estaban en tercera y cuatro y necesitaban un primer down para matar el partido; Bradford conectó un pase lateral con Diggs que se revolvió y se salió del campo. Cualquier otro receptor habría celebrado la jugada con algarabía, Diggs, sin que nadie le dijera nada, se echó las manos al casco y comenzó a golpearlo, disgustado, al darse cuenta de que no había sido capaz de mantenerse dentro del campo para que el reloj siguiera corriendo. Esa actitud crítica, esa búsqueda constante de la perfección (salvo en el caso de Walsh, pero ese es otro tema) es la razón por la que este equipo aspira a todo y es capaz de sobreponerse a todos los problemas.

A estas alturas ya hemos dicho de los 32 equipos la mítica frase “estos tipos son un charlot”. No, de todos no, una pequeña aldea de irreductibles bronquíticos resiste a una milla de altura los embates de todos aquellos que dijeron (que dijimos), que este año ni de coña y que la flauta no podría sonar dos veces. Estamos entusiasmados con el genio de Belichick, pero Kubiak se está echando al monte, saca a un quarterback que no ha dado un pase como profesional y le pone a tirar misiles como loco, se inventa jugadas de engaño donde le apetece, y si tira una moneda al suelo le sale de canto. ¡Eeeeeehhhh¡ ¡Que a mí no me engañan! ¡Aquí hay alquimia de la mala! ¡¡¡Y MUCHA!!!

Bengals 22 – Dolphins 7

Andy Dalton está tan triste, y echa tanto de menos a Eifert (cuyo regreso es inminente), Marvin Jones y Mohamed Sanu (que se fueron para no volver), que A.J.Green decidió hacerle un regalo y asumir él solo el trabajo de los cuatro. Lo malo es que tanto él como Eifert deberán multiplicarse este año para que el ataque de estos Bengals se parezca al de 2015, aunque solo sea un poquito, cuando haya enfrente rivales de verdad.

Jaguars 30 – Colts 27

Pagano, ese artista incomprendido, sigue alcanzando cimas imposibles para cualquier otro entrenador contemporáneo. Su genialidad, adelantada a su tiempo, no está al alcance de los paladares de cualquiera. Estoy seguro de que los bardos del siglo XXV cantarán sus hazañas, como conseguir que la OL de los Colts sea en 2016 incluso peor que en 2015, o que Andrew Luck juegue domingo tras domingo por debajo de su talento. Pero esas son obras menores que ya contemplamos sin contener el aliento y que quedan lejos de ese nuevo detalle genial que nos regaló contra los Jaguars y que tiene su sello inconfundible: enfrentarse a un despeje de punt sin poner ningún jugador a intentar el retorno; otra obra cumbre que ideó hace meses, y que se guardó para sorprender en Wembley y darse a conocer en el mercado de arte europeo.

Falcons 48 – Panthers 33

¿Cam Newton o Russell Wilson? Teníamos dudas sobre a quién de los dos le partirían antes la cara después de tanto jugar sin línea ofensiva. Y el ganador fue… ¡Cam Newton! Aunque también hay que decir que el golpe casco contra casco que casi le saca los ojos de las órbitas, llegó en un arranque de coraje al conseguir una conversión de dos a la carrera costara lo que costara. No fue su primera jugada a la desesperada del MVP de la temporada 2015, que llevaba cuatro semanas luchando solo contra el mundo en unos Panthers completamente irreconocibles.

Ravens 27 – Raiders 28

Los Ravens pueden estar empeñados en convertirse en los reyes del desmadre, pero una cosa es querer serlo y otra destronar a estos Raiders, a los que solo les falta que Jack del Rio dirija desde la banda en tanga y marcando paquete. Aunque ahora que lo pienso, estoy tan seguro de que del Rio ha renacido al espíritu del caos, que sin duda se habría jugado una patada de 68 yardas de Justin Tucker que habría entrado entre palos después de golpear en el travesaño y en el culo de un Zebra. ¡Harbaugh, todavía eres un simple aprendiz!

Bears 17 – Lions 14

Es tremendo que en la jornada 4 de la NFL haya duelos irrelevantes. Pero dentro del océano de irrelevancia, los Lions volvieron a ser una sardinita minúscula que no le importa ni a sus propios jugadores, enfermos de pasotismo. Al menos, los Bears pusieron ganas, corazón, y en bastantes momentos, hasta buen juego. No tengo ninguna duda de que Hoyer tiene mucho menos talento que Cutler, pero también estoy seguro de que tiene muchas más ganas de jugar al football americano.

Texans 27 – Titans 20

Que los Texans sigan siendo los máximos favoritos de la AFC Sur después de la lesión de JJ Watt, y tras el pobre espectáculo en que se convirtió su duelo ante los Titans, dice muy poco de una división que había creado muchas expectativas en pretemporada y poco a poco se está convirtiendo en un páramo. U Osweiler mejora mucho, o la eterna búsqueda del quarterback franquicia de los texanos se reanudará en un par de años. A propósito, dicen que Elway tiene en la mesita de noche una foto de Osweiler, y cuando está deprimido enciende la luz, la mira, se tira un pedo y se duerme como un niño, chupándose el dedete.

Patriots 0 – Bills 16

Lo único que estuvo igualado en el partido fue la tángana del calentamiento. Desde entonces, los Patriots descubrieron algo que muchos otros equipos de la NFL conocen demasiado bien: jugar sin quarterback es frustrante y ni siquiera un genio como Belichick es capaz de sobreponerse a eso domingo tras domingo... Aunque los seguidores de New England no tienen que sentirse mal, soñaban con terminar la temporada con un 16-0 y ya lo han conseguido.

Jets 17 – Seahawks 27

Antes del inicio del partido estábamos preocupados por la salud de Russell Wilson, porque nuestro corazón no podía resistir otra jornada de torturas. ¡Pobre chaval! Ya pensaban en pedir firmas en las calles de Seattle: “¡Salvemos a Russell!” Y en poner pancartas colgadas del Space Needle: “alerta social por otra especie en peligro de extinción”… ¡¡¡Jodo con el pobrecito!!! Saltó al campo como un león en la sabana, devoró sin compasión a toda la secundaria rival, se marcó un rito de cortejo con el resucitado Jimmy Graham, se fue al centro del emparrillado y rugió como solo saben hacer los reyes de la selva “¡AQUÍ MANDO YO!”

Redskins 31 – Browns 20

En Washington deben estar encantados por el retorno del mejor Cousins, y su conexión letal con Jordan Reed, pero deberían seguir muy preocupados porque su quarterback, pese a la mejoría, se muere de miedo antes de lanzar un pase arriesgado y, sobre todo, porque su defensa contra la carrera camina inexorablemente hacia la autodestrucción. Si Isaiah Crowell te enchufa 112 yardas en 15 intentos, lo mejor que puedes hacer es llamar al teléfono de emergencias pidiendo asistencia inmediata de ambulancias, bomberos, policía, protección civil e incluso del ejército, que ante las grandes catástrofes no hay que andarse con paños calientes.

Buccaneers 7 – Broncos 27

Lo único que se me ocurre es que Zeus es de los Buccaneers, y está comenzando a hartarse de ver perder a un equipo que esta vez sí había levantando expectativas. Pero por muchos rayos y truenos que lance, a Tampa le quedan muchas tormentas para poderle ganar a estos Broncos que residen en el Olimpo.

Cardinals 13 – Rams 17

Todavía no estoy preparado para afirmar tajantemente que estos Rams son mejores que los Cardinals. Pero sí que estoy seguro de que Carson Palmer entró en barrena en los pasados playoffs y todo apunta a que no frenará hasta que se estrelle contra el suelo. La pregunta es si por el camino se llevará por delante este proyecto de Arizona… aunque todos los síntomas apuntan a ello.

Chargers 34 – Saints 35

Si los partidos de football americano duraran tres cuartos, los Chargers llevarían tres victorias y serían una de las grandes sorpresas de la temporada.

49ers 17 – Cowboys 24

Ya sé que quizá esté dejando el listón a la altura del suelo, pero durante los dos primeros cuartos, incluso los Niners parecieron un equipo de la NFL y Gabbert un quarterback. Luego se lesionó Navorro Bowman y todas las vergüenzas quedaron al aire. Kelly en porretas; visión desasosegadora, traumática, una semana tras otra.

Steelers 43 – Chiefs 14

Volvió LeVeon Bell, volvieron los Steelers, y una patética defensa de los Chiefs se llevó todas las bofetadas que los ‘Señores del Acero’ tenían ganas de repartir después de la humillación contra los Eagles.

Vikings 24 – Giants 10

Hay una imagen que define perfectamente a estos Vikings. A falta de 4:43 para el final, estaban en tercera y cuatro y necesitaban un primer down para matar el partido; Bradford conectó un pase lateral con Diggs que se revolvió y se salió del campo. Cualquier otro receptor habría celebrado la jugada con algarabía, Diggs, sin que nadie le dijera nada, se echó las manos al casco y comenzó a golpearlo, disgustado, al darse cuenta de que no había sido capaz de mantenerse dentro del campo para que el reloj siguiera corriendo. Esa actitud crítica, esa búsqueda constante de la perfección (salvo en el caso de Walsh, pero ese es otro tema) es la razón por la que este equipo aspira a todo y es capaz de sobreponerse a todos los problemas.