LIGA NACIONAL

Los Nationals tendrán que aprender a ganar sin Strasburg

La lesión del pitcher de los capitalinos es un varapalo inmenso a un equipo que tendrá que depender de otros para conseguir ganar el título.

Madrid
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Los Nationals tendrán que aprender a ganar sin Strasburg
Greg Fiume AFP

Washington Nationals ha sido uno de los equipos más constantes dentro de la Liga Nacional en 2016. No al nivel de los Chicago Cubs, cuya excelencia ha quedado fuera de toda duda, pero sí han sido un modelo de consistencia a lo largo de la campaña regular. Su marca de 82-58 les sitúa con una cómoda ventaja de ocho encuentros sobre los incandescentes New York Mets, aunque su porcentaje de posibilidades de jugar en octubre se sitúa en un seductor 99.9%. Vamos, que van a estar en los playoffs.

Sin embargo, ya se sabe que una cosa bien distinta es lo ocurrido durante la temporada regular y otra lo que ocurre en el mes de playoffs, uno de absoluto vértigo que contrasta con el discurrir metódico de los meses precedentes. En resumen, que esos instantes previos te permiten situarte para la postemporada y luego, que Dios reparta suerte.

Y es ahí donde los Washington Nationals necesitan un curso acelerado.

Los capitalinos se han mostrado rotundos entre abril y septiembre, pero se han venido abajo a las primeras de cambio, con lo que se refuerza la idea de dos temporadas distintas dentro de un año en curso.

Así ocurrió en 2012, con la polémica sobre el límite de entradas de Strasburg, y en 2014, con autodestrucción a cargo de Drew Storen… una vez más.

Y según las últimas noticias, los Nationals intentarán levantar el trofeo del comisionado sin Stephen Strasburg, uno de sus pitchers más notables.

Dentro de lo que cabe, no es la peor noticia que pueden recibir los chicos de Dusty Baker. Cuando Stephen Strasburg torció el gesto nada más realizar un lanzamiento contra los Atlanta Braves esta semana y se supo que había sufrido un pinchazo en su codo derecho, las legiones de seguidores de los Nationals aguantaron la respiración y por su cerebro ya con falta de oxígeno pasaron dos palabras: TOMMY JOHN.

Porque esa revolucionaria cirugía que ha salvado las carreras de decenas, sino centenares de pitchers a lo largo de las décadas, está íntimamente relacionada con Strasburg, que se tuvo que someter a la misma tras irrumpir con brillantez en las Mayores en 2010… y un segundo paso por la mesa del quirófano podría haber sido catastrófico.

Catastrófico porque, si bien hay jugadores que han conseguido superar una operación y han vuelto a un nivel parecido previo a la misma, los que lo han logrado tras una segunda intervención… son escasos y no con resultados esperanzadores.

Sin embargo, parece ser que la estructura del ligamento ulnar colateral parece saludable y que no se ha visto comprometida, aunque cuando se habla de un “esguince en el músculo flexor” suele ser un paso previo a pasar por las manos del cirujano. Sin alarmar al personal, esa posibilidad no se está contemplando ahora mismo por parte del club y no se ha hablado ni de una fecha de regreso ni de plazos, lo que complica mucho el escenario cuando llegue octubre porque no hay mucho margen por delante.

Porque con la temporada regular a punto de finalizar, sinceramente los tiempos no le favorecen a un Strasburg que inició el año con una marca de 12-0 y una ERA de 2.62, posicionándose como una de las alternativas más sexys para el Cy Young, pero que ha estado francamente mal desde el parón del All-Star. Desde el 4 de julio, su efectividad ha aumentado casi exponencialmente hasta el 5.44, por muchos mimos y cuidados que se le hayan dispensado.

Los Washington Nationals tienen 175 millones de razones para no forzar la máquina con él de cara a los playoffs, que es el montante por el que firmó una ampliación de contrato que entra en juego para el año que viene y su fragilidad y propensión a visitar la lista de lesionados fue el principal argumento de los detractores que criticaron aquel acuerdo, por mucho potencial que tenga y a pesar de que un mayor contrato le hubiese aguardado en la agencia libre ya que sería el único pitcher destacable en el próximo y deprimente período.

Los capitalinos deben ser inteligentes y no tensar demasiado la cuerda, porque si se lesiona de gravedad, entonces las consecuencias sí que serían brutales para la franquicia.

También es verdad que cuentan con un Max Scherzer, que se posiciona como alternativa viable al Cy Young de la Nacional con su 16-7, 2.88 de ERA más los 243 strikeouts en 197 entradas. ‘Mad Max’ quiere convertirse en la versión 2.0 del Bumgarner de 2014 y puede hacerlo por su extraordinario talento. Por otro lado, Tanner Roark es un lugarteniente de lujo que tendrá que asumir más galones cuando llegue octubre y que puede competir de tú a tú con cualquier pitcher de élite.

No obstante, lo que viene a continuación no ofrece muchas garantías y ahí es donde se va a notar la ausencia de Strasburg, si es que finalmente se confirma.

Otros tendrán que ser los que den el paso al frente para que los Nationals acaben su particular maldición en los playoffs.

Es con lo que sueña todo el mundo, ¿no?