Cuando Carlitos llega a ese estado de felicidad, su tenis fluye. Esa frescura es su mejor arma. Su hechizo. La pócima perfecta para doblegar a un rival robótico como Sinner.

PorJuan Gutiérrez

El español llega a la final del US Open frente a Sinner en un momento dulce, quizá el mejor de su corta pero fructífera carrera. No ha perdido ningún set. Y empieza a controlar sus conocidas ausencias.

PorJuan Gutiérrez

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