
De desierto a capital mundial del deporte
En menos de una década, Las Vegas construyó una economía deportiva que incluye franquicias de NFL, NHL, MLB (próximamente) y un Gran Premio de Fórmula 1.

Las Vegas, ciudad que hasta no hace mucho estaba desterrada deportivamente debido a sus extensas raíces con las apuestas, albergará este 11 de febrero su primer Super Bowl, uno de los acontecimientos más importantes de la cultura estadounidense.

Antes de la temporada 2017 de la NHL y el debut de los Golden Knights, Las Vegas no tenía equipos profesionales de primera línea y su fama mundial dentro de los deportes se reducía a los combates de boxeo y UFC. Tampoco había estadios de importancia.

Después de evitar durante mucho tiempo ‘Sin City’ para no relacionarse con las apuestas, la National Football League por fin le dio luz verde, en 2017, a los históricos Raiders. Fue así como se puso en marcha la mudanza desde Oakland hacia Las Vegas.

La llegada en los últimos años de las principales ligas y promotoras deportivas a Las Vegas coincide con un aumento en las apuestas deportivas en Estados Unidos.
El renacimiento deportivo de Las Vegas ha tenido un impacto económico increíble para la ciudad. Un estudio publicado por el Centro de Investigación Económica y Empresarial de la Universidad de Las Vegas estimó que las celebraciones deportivas generaron aproximadamente de 1,845 millones de dólares en actividad económica de visitantes el año pasado. Las proyecciones del GP de F1 y el Super Bowl igualarán los beneficios monetarios de 2022.

De hecho, la NFL había planeado organizar el draft colegial en Las Vegas en 2020, pero la celebración más importante de la temporada baja se retrasó hasta abril de 2022, debido a la pandemia de COVID-19 que obligó a gran parte del mundo a confinarse.

El enfoque gélido de la NFL hacia la ciudad se derritió definitivamente en diciembre de 2021, cuando en la reunión trimestral de dueños, el comisionado Roger Goodell anunció a Las Vegas como sede del Super Bowl LVIII. Ya no era más la ciudad ‘paria’.

Las Vegas recibió por primera vez el torneo de baloncesto masculino de la NCAA, también conocido como ‘March Madness’, en marzo del año pasado. El T-Mobile Arena acogió el color universitario de los enfrentamientos del ‘Sweet 16’ y ‘Elite Eight’.

En noviembre se disputó el Gran Premio de las Vegas, la penúltima carrera de la temporada 2023 de la Fórmula 1. El novedoso circuito callejero aportó a la economía local 1,300 millones de dólares y se mantendrá, por lo menos, otras nueve ediciones.

El año pasado, el 6% de los turistas encuestados en Las Vegas señalaron que asistieron, por lo menos, a una competencia deportiva durante su estancia, frente al 3% que lo hizo en 2019, cuando en la ‘ciudad del pecado’ sólo había boxeo, UFC y NHL.
Durante algunos años, cuando los visitantes de Las Vegas asistían a un evento deportivo, casi con toda seguridad lo hacían en el Thomas & Mack Center, que ahora está lleno de telarañas por su abandono. En su lugar, la ciudad cuenta con una docena de modernos edificios multiusos como la T-Mobile Arena y el Allegiant Stadium, sede del Super Bowl LVIII.

En 2023, Las Vegas festejó los primeros títulos de sus franquicias locales, cuando los pioneros Golden Knights levantaron la Stanley Cup de la NHL, mientras las Vegas Aces dominaron la WNBA por segundo año consecutivo, al derrotar al New York Liberty.

Está planeado que los Oakland Athletics de MLB se muden a Nevada, donde un nuevo estadio debería estar listo para el Opening Day de la temporada 2028. Con ello, tres de las cuatro máximas ligas estadounidenses ya se habrán establecido en Las Vegas.

La estrella de Los Angeles Lakers, LeBron James, ha expresado interés en llevar un equipo de NBA a Las Vegas, cuando haga la transición de jugador a potencial propietario. La MLS también podría plantar su bandera en el desierto en un futuro cercano.

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